Central
“Cuando llegábamos del colegio, nos esperaba un rico inchicapi, un caldo natural de la selva que concentra el sabor del maní tostado, la harina de maíz, el sacha culantro, el ají dulce y las presas de gallina”, recordó.
Con el paso de los años, doña Genoveva decidió abrir un puesto en el Mercado Central de Yurimaguas, donde vende los potajes más representativos de la Amazonía peruana, desde las siete de la mañana hasta el mediodía, convirtiéndose en una experiencia culinaria inigualable para miles de paladares.
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La septuagenaria, quien también es usuaria del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), aprendió los secretos gastronómicos de su región gracias a su madre, a quien recuerda con mucho amor. “Ella me enseñó todo lo que sé. Vendíamos en varios lugares. Por eso, también enseñé a mis hijos el valor del trabajo duro”, comentó entre lágrimas de emoción.
A puertas del Día de la Madre, que se conmemora cada segundo domingo de mayo, la adulta mayor agradeció el legado de la matriarca de su familia y recalcó la importancia de que su descendencia continúe con su identidad cultural.
“Mi mamá siempre me ha cuidado, me ha dado su amor y sus conocimientos; por eso, yo estoy a su lado, la ayudo a vender sus platos y en todo lo que necesite. Es un acto de gratitud porque estoy aquí por su dedicación”, declaró Greisy, mientras abrazaba a doña Genoveva.
Recuerdos
Con una sonrisa y los ojos llorosos, la usuaria de Pensión 65 le respondió con un beso en la frente y agregó: “Aún recuerdo cuando probaban su inchicapi y upe, muy felices y con ganas de repetir”.
Entre los platos que generaron estos dulces recuerdos y siguen cautivando a sus comensales está el ancestral upe, una mazamorra de típica de Loreto a base de maní tostado, harina de maíz, azúcar y agua.
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“Se come calientito o tibio, y lo ofrezco todas las mañanas en el Mercado Central de Yurimaguas. También vendo inchicapi, cafecito, cacao, maní y pescaditos a la parrilla. Si las personas deciden viajar a mi bella ciudad, deben venir a mi puestito, para que conozcan lo natural y delicioso que se come en la selva de nuestro país”, concluyó doña Genoveva, risueña y fiel a su estilo.
Sabor amazónico
Pezo Velásquez tuvo cinco hijos: Roger, Nelly, Gilde, Tony y Greisy. A todos alimentó con potajes típicos, que les permitieron valorar su identidad cultural y guardar la sazón de su madre en sus corazones. Por eso, la menor de su descendencia decidió quedarse con ella y ayudarla en todo lo que necesita. “Desde Yurimaguas seguiremos manteniendo nuestro pequeño espacio para mostrar el sabor amazónico”, resaltó Greisy.