• SÁBADO 9
  • de mayo de 2026

Editorial

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Avance alentador

Sin embargo, estos avances no deben conducir a triunfalismos. El propio informe del INEI recuerda que todavía existen profundas brechas territoriales y sociales.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la pobreza monetaria disminuyó de 27.6% en el 2024 a 25.7% en el 2025, consolidando una tendencia descendente luego del preocupante incremento registrado entre el 2022 y el 2023. Este retroceso marca un punto de inflexión importante porque evidencia que el país mantiene capacidades de recuperación incluso en contextos complejos. También confirma que la estabilidad macroeconómica, cuando se acompaña de políticas públicas orientadas a la inclusión y la generación de oportunidades, puede traducirse en mejoras concretas para la población.

El dato resulta particularmente significativo en las zonas rurales, donde la pobreza cayó de 39.3% a 35.5%, una reducción de 3.8 puntos porcentuales. Ello demuestra que el crecimiento económico y la recuperación de actividades productivas vinculadas con la agricultura, el comercio y los servicios comienzan nuevamente a irradiar efectos positivos fuera de los principales centros urbanos. Asimismo, la reducción de la pobreza extrema, que pasó de 5.5% a 4.7%, refleja que más de 258,000 personas dejaron atrás una condición de vulnerabilidad crítica.

Sin embargo, estos avances no deben conducir a triunfalismos. El propio informe del INEI recuerda que todavía existen profundas brechas territoriales y sociales. Departamentos como Cajamarca y Loreto mantienen índices de pobreza superiores al 40%, mientras que millones de ciudadanos permanecen en situación de vulnerabilidad económica, expuestos a recaer en la pobreza ante cualquier crisis familiar, laboral o sanitaria.

Por ello, el reto del Estado no consiste únicamente en celebrar la recuperación, sino en consolidarla. Reducir la pobreza de manera sostenible exige fortalecer la inversión pública, acelerar el cierre de brechas en agua, saneamiento, conectividad y educación, y promover empleo formal que permita a las familias construir estabilidad a largo plazo. Del mismo modo, será fundamental impulsar políticas diferenciadas para las regiones históricamente rezagadas y reforzar la articulación entre el Gobierno nacional, los gobiernos regionales y el sector privado.

El Perú ha demostrado que puede avanzar cuando preserva sus fundamentos económicos y orienta sus esfuerzos hacia objetivos comunes. La reducción de la pobreza registrada este año debe entenderse, entonces, no como una meta alcanzada, sino como una señal de que el país todavía posee capacidad para reconstruir esperanza y generar oportunidades para millones de ciudadanos.