• JUEVES 23
  • de abril de 2026

Editorial

FOTOGRAFIA

Eje Perú-Brasil

“Será fundamental sostener una mirada de medio y largo plazo, con visión de Estado, que priorice la integración como política estratégica.”

No es menor que ambos países compartan hoy más de 2,800 kilómetros de frontera, una de las más extensas de la región, que constituye tanto un espacio de oportunidades como un desafío permanente para la articulación territorial.

Hoy ese recorrido histórico adquiere una nueva dimensión. En un contexto global donde la logística y la conectividad se han convertido en factores decisivos para la competitividad de los países, Perú y Brasil están llamados a desempeñar un papel estratégico, por el enorme potencial que representan para articular Sudamérica y proyectarla con mayor fuerza hacia los mercados del mundo.

En respuesta a este desafío, se llevó a cabo recientemente el foro “Conexión Logística Perú-Brasil Segunda Edición SP 2026”, en São Paulo, a fin de acercar a empresarios, operadores logísticos y actores del comercio exterior a una agenda concreta de integración, centrada en el desarrollo de corredores interoceánicos y en la proyección conjunta hacia los mercados internacionales.

En ese marco, el presidente ejecutivo de ProInversión, Luis del Carpio, anunció un portafolio de proyectos por más de 38,900 millones de dólares orientado a consolidar esta visión. Entre las iniciativas destacan cuatro ejes de integración: el Eje Norte Amazónico, con la ruta Paita-Yurimaguas-Terminal Portuario Santa Rosa en Loreto; el Eje Centro, con la ruta Callao/Chancay-Pucallpa; el Eje Chancay, Callao y Pisco; y el Eje Sur, con la ruta Matarani, Marcona, Ilo-Iñapari.

Esta agenda cobra mayor relevancia al considerar la complementariedad entre ambas economías. Brasil se posiciona como una de las principales potencias exportadoras del mundo, con una sólida inserción global y acceso directo al Atlántico. Perú, por su parte, cuenta con una ubicación privilegiada en la cuenca del Pacífico, que concentra el 60% del PBI mundial, el 40% de la población y cerca del 47% del comercio internacional. Esta condición lo convierte en una puerta natural de Sudamérica hacia las economías del Asia-Pacífico, apoyado en puertos estratégicos como el Callao, Chancay, Ilo, Matarani y Paita.

La concreción de estos proyectos exigirá un impulso decidido y una coordinación efectiva entre Perú y Brasil. Será fundamental sostener una mirada de medio y largo plazo, con visión de Estado, que priorice la integración como política estratégica. Convertir esa visión en realidad no solo fortalecerá la relación bilateral, sino también contribuirá a posicionar a la región como un actor con mayor peso en el comercio global y en las dinámicas de desarrollo del siglo XXI.