Editorial
“La democracia se consolida cuando las instituciones cumplen su deber y la ciudadanía ejerce plenamente sus derechos”.
La historia reciente del país recuerda que en los años de la violencia terrorista miles de soldados y policías cumplieron su misión en condiciones extremas, muchas veces en los lugares más alejados del territorio. En no pocos casos, su tarea consistió en resguardar locales de votación o trasladar material electoral por caminos difíciles, en comunidades rurales donde la única presencia efectiva del Estado era, precisamente, la de nuestras fuerzas del orden.
Ese rol silencioso, pero fundamental, ha sido parte de la construcción de la democracia que hoy defendemos. Y continúa siendo igualmente relevante en la actualidad, cuando el país se prepara para celebrar elecciones generales en medio de un contexto marcado por desafíos en materia de seguridad ciudadana.
Garantizar que los ciudadanos puedan acudir a las urnas con tranquilidad y confianza no es una tarea menor: exige planificación y, sobre todo, el compromiso firme de quienes tienen la responsabilidad de proteger el orden constitucional.
En ese marco, la Policía Nacional del Perú desplegará 56,000 efectivos en todo el territorio nacional para garantizar el normal desarrollo de la jornada electoral del 12 de abril. El plan contempla la identificación de cerca de 12,000 locales de votación para organizar estratégicamente el despliegue policial. Asimismo, la institución custodiará el material electoral en los centros de acopio y durante su traslado. También se ha previsto un sistema de turnos que permitirá a los efectivos ejercer su derecho al voto sin afectar el servicio.
A este esfuerzo se suma el despliegue de más de 45,000 soldados por parte del Ministerio de Defensa, que cubrirán la totalidad de los locales de votación en el país. Su labor incluirá la custodia del material electoral, el control de accesos, la orientación a ciudadanos y el apoyo en el mantenimiento del orden.
Como en los momentos más exigentes de nuestra historia reciente, la Policía y las Fuerzas Armadas vuelven a situarse en la primera línea de la defensa del orden democrático. Su labor, guiada por una profunda vocación de servicio, se articula con el trabajo de las instituciones electorales y del conjunto del Estado para garantizar que el proceso se desarrolle con orden y seguridad.
La democracia se consolida cuando las instituciones cumplen su deber y la ciudadanía ejerce plenamente sus derechos. En esa coincidencia de responsabilidades –Estado, organismos electorales y millones de votantes– el Perú reafirmará este domingo su compromiso con el sistema democrático y con el voto como instrumento esencial de la voluntad popular.