• SÁBADO 28
  • de marzo de 2026

Cultural

FOTOGRAFIA
Juan Pablo Bolívar, el zorzal jaujino

El alma de mi tierra

Recuerdan hoy al cantautor que compuso el tema más emblemático dedicado a su ciudad natal. Artista legó un rico y variado repertorio.


Editor
Luis Salinas

lsalinas@editoraperu.com.pe


Durante la jornada se presentará oficialmente el libro El eterno Zorzal Jaujino, escrito por su hijo César Simón Bolívar Arteaga.

La publicación reúne aspectos de la vida y trayectoria artística del cantante, figura representativa de la música del centro del país.

Hay canciones que nacen para quedarse. Otras, para convertirse en himnos. Y hay una, apenas una, que logra ser ambas cosas sin dejar de ser, ante todo, un suspiro convertido en música. 
Esa canción se llama ‘Jauja’ y su autor fue un hombre sencillo que un día, desde una colina del anexo de Ataura, hizo un caypin cruz (descanso después de un largo camino); vio llover en todo el valle, menos en su amado Jauja, y supo que debía contarlo. 

Juan Pablo Bolívar Crespo nació en Jauja el 22 de marzo de 1918 y murió en Lima el 13 de julio de 1998. 

Entre esas dos fechas, atravesó el siglo XX: un peruano que, con una guitarra al hombro y una vocación irrenunciable, cantó a su tierra con la misma ternura con la que se recuerda a un amor que no se olvida.

Una voz para el terruño

El nombre artístico no fue casualidad. Bolívar admiraba a Carlos Gardel, El Zorzal Criollo, y quiso para sí un apelativo que evocara la misma mezcla de elegancia y cercanía.  

Pero, mientras el tango habitaba las esquinas de Buenos Aires, el Zorzal Jaujino prefirió los caminos de la sierra central, las plazas de provincia y los patios donde las mulizas y los huainos aún se cantaban con la misma naturalidad con la que se respira. 

Su obra más conocida, el huaino ‘Jauja’, tiene una historia que parece sacada de una copla. 
Bolívar viajaba hacia Masma a comprar reses para su negocio de carnicería. Tomó el tren hasta Ataura y ascendió la cuesta para hacer un caypin cruz, donde era costumbre dejar una piedra al pie de la capilla. 

Fue entonces cuando, al voltear la mirada, descubrió un cuadro que le detuvo el alma.

“Llovía en todo alrededor, menos en Jauja. Un sol maravilloso caía sobre la cúpula de la iglesia. Era una estampa dibujada, donde yo veía a mi tierra al rincón del valle del Mantaro”, contaría años más tarde.

En ese instante, escribió en su libreta de compras la letra que después se convertiría en himno de la primera capital del Perú. 

Herencia

Él mismo pensó que la canción no gustaría. Sin embargo, hasta hoy, décadas después, ‘Jauja’ es interpretada por artistas de todos los géneros y suena en cada rincón donde un peruano evoca la tierra que lo vio nacer.

Pero el Zorzal no fue un hombre de una sola canción. 

Su legado incluye huainos, mulizas, tunantadas, santiagos, huaylarsh y cada una guarda una historia que merece ser contada.

Algunos de esos temas inmortales son ‘Linda Rosa’ y su continuación ‘Ayer te vi linda Rosa’, ‘Mientes’ y ‘Siempre te recordaré’, entre otros títulos.

Datos

La asociación cultural Fraternidad Jaujina le rendirá tributo hoy en el Club Apurímac, en el distrito de Jesús María, a partir de las 19:00 horas.

Su primera aparición pública data de 1945, cuando como vocalista del grupo musical Rondalla Jaujina ganó un concurso de mulizas carnavalescas.

Sus canciones han sido interpretadas por grandes exponentes como Amanda Portales, Alicia Maguiña, Los Ases de Huayucachi y el Dúo Mixto Huancayo.