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A ello contribuye un estrecho de Ormuz, ruta marítima clave por la que pasa una quinta parte del petróleo y gas mundial, prácticamente paralizado y en el que casi una veintena de embarcaciones han sido atacadas desde el inicio del conflicto, mientras se suceden los llamamientos a su apertura.
Devastación
La guerra iniciada el pasado 28 de febrero ha dejado ya un saldo devastador en Irán, con miles de muertos, millones de desplazados y la destrucción de decenas de miles de instalaciones civiles. Las autoridades iraníes no han actualizado el número oficial de víctimas mortales desde el 5 de marzo, cuando situaron los fallecidos en 1,230. Desde entonces, el silencio oficial contrasta con las cifras difundidas por organizaciones independientes, que apuntan a un balance mucho más elevado.
Según la ONG opositora HRANA, con sede en EE. UU., en los primeros 24 días de guerra han muerto al menos 3,268 personas, entre ellas 1,443 civiles.
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Las autoridades iraníes informaron de que al menos 210 niños han perdido la vida desde el inicio del conflicto, la mayoría de ellos en un ataque en el primer día del conflicto contra un colegio en la ciudad de Minab, que causó la muerte de 165 menores de entre 7 y 12 años.
El impacto humanitario también se refleja en el desplazamiento masivo de población. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), más de 3.2 millones de personas han sido desplazadas dentro de Irán.
En cuanto al impacto económico, han sufrido ataques el yacimiento de gas de South Pars y la isla de Jarg, considerada el corazón de la industria petrolera iraní. También han sido alcanzadas las instalaciones nucleares de Natanz, Fordó, Isfahán y Bushehr, entre otras, sin que se hayan detectado niveles anómalos de radiación.
Sirenas
El día a día de los israelíes ha cambiado radicalmente con la guerra. Las alarmas antiaéreas suenan varias veces al día en respuesta a las oleadas de misiles de Irán y los proyectiles del grupo chií Hizbulá, ante lo que sus habitantes corren a los refugios públicos y privados repartidos en todo el país. También afectan a Cisjordania, donde los palestinos no tienen refugios a su disposición.
Israel se mantiene en un nivel de actividad “limitada”, lo que implica que solo pueden abrir los centros de trabajo que tengan un refugio cerca, mientras que las escuelas y universidades han permanecido cerradas desde que empezó la ofensiva.
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Los misiles de Irán han causado hasta el momento 16 muertos y los de Hizbulá uno más en el norte del país. Además, seis mujeres palestinas murieron en Cisjordania ocupada por el impacto de un misil de racimo iraní.
La censura militar israelí impide publicar los lugares donde los misiles impactan si se trata de infraestructuras críticas o militares, por lo que se desconoce el alcance real. Solo se conocen los daños a edificios civiles –han caído en varios residenciales causando muertos– y a una infraestructura crítica, la refinería de la ciudad costera de Haifa, que sufrió el impacto de metralla de una intercepción.
En el Líbano el impacto del conflicto se puede medir con un balance de 1,094 muertos, entre ellos 121 niños, y 3,119 heridos, de los que 395 son también menores, según el último balance oficial de víctimas
La violencia se extendió al territorio libanés la madrugada del 2 de marzo, cuando Hizbulá lanzó un ataque simbólico contra el norte de Israel en favor de sus aliados iraníes.
La acción desató una intensa ofensiva aérea israelí que se concentra principalmente en el sur y el este del Líbano, así como los suburbios meridionales de Beirut conocidos como el Dahye, las regiones donde Hizbulá tiene más influencia.
En paralelo a los bombardeos, el Ejército israelí ha lanzado una operación terrestre en el sur del Líbano, y alrededor de un millón de personas permanecen desplazadas por el conflicto. Las autoridades todavía no han publicado una estimación de daños, pues la mayor parte del sur del país y del Dahye resultan inaccesibles en medio de los continuados bombardeos. Regiones meridionales como Nabatieh registran un nivel significativo de destrucción.
Impacto
Los países del Golfo han sido objeto de ataques directos con misiles y drones por parte de Irán contra bases militares e infraestructuras estratégicas en Arabia Saudí, Baréin, Catar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos causando más de una decena de muertos.
Se han registrado impactos en instalaciones petroleras y gasísticas, incendios en refinerías como la de Ras Laffan en Catar, daños en infraestructuras críticas y ataques a aeropuertos y edificios, así como víctimas mortales, entre ellas militares en Kuwait y al menos una persona en Baréin.
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La situación ha obligado además a evacuaciones de civiles extranjeros y ha incrementado la preocupación por la seguridad energética y la estabilidad regional, en un contexto de ataques continuos y amenazas de ampliar los objetivos contra el sector energético del Golfo.
Irak ha sido alcanzado por misiles, drones y bombardeos atribuidos a distintos actores. La embajada de EE. UU. en Bagdad ha sufrido ataques y milicias iraquíes próximas a Irán, integradas en las Fuerzas de Movilización Popular, han sido objetivo de bombardeos “probablemente” procedentes de Israel o EE. UU.
Planta de uranio
Estados Unidos e Israel atacaron dos instalaciones nucleares en Irán, donde Washington espera haber cumplido sus objetivos de guerra en un par de semanas. El ejército israelí confirmó haber atacado el reactor nuclear de agua pesada de Arak, en el centro de Irán, poco después de que medios iraníes reportaran bombardeos sobre el lugar.
También confirmó ataques a “una planta de extracción de uranio situada en Yazd, en el centro de Irán”, horas después de que la organización de energía atómica de la república islámica informara de bombardeos de Estados Unidos e Israel en la instalación. El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, reiteró su llamado a la “contención militar para evitar cualquier riesgo de accidente”.
Irán no se amilana. Su ministro de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, afirmó que el país impondrá un “precio muy alto por los crímenes israelíes”.
“Israel atacó dos de las mayores siderúrgicas de Irán, una planta eléctrica y sitios nucleares civiles, entre otras infraestructuras. Israel afirma que actuó en coordinación con Estados Unidos”, declaró en redes sociales. (EFE)