• LUNES 23
  • de marzo de 2026

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La senda del agua: plan para restaurar cuenca del río Rímac

Limpieza de cuencas, formalización del uso y su medición en nevados son algunas de las acciones clave que ejecuta la Autoridad Nacional del Agua.

El monitoreo de cuerpos de agua a escala nacional, la concientización de la población para su cuidado y otras acciones claves son ejecutadas por la Autoridad Nacional del Agua (ANA), del Midagri, entidad que asegura así acciones para el cuidado de cultivos y de los agricultores. Estas labores coordinadas implican además a otros ministerios, entidades públicas y privadas, y a la propia población.

En un país que supera los 34 millones de habitantes, el Perú está entre los 10 primeros con mayor cantidad de agua dulce del mundo, de acuerdo con el Banco Mundial. Sin embargo, ante las fuertes lluvias y dificultades para acceder al agua en algunas regiones por el cambio climático son diversas las acciones que ya se ejecutan para afrontar estos problemas.

El Río Hablador

Si hablamos de nuestra capital, es inevitable mencionar al río Rímac, ya que su caudal provee el 69% del agua que consumen más de 10 millones de peruanos.

Su cuidado se convierte así en un tema primordial ante la contaminación, la invasión de zonas aledañas y las lluvias que amenazan el libre flujo de su cauce.

Por ello, la ANA lidera la Restauración de la Cuenca del Río Rímac, un ambicioso plan que busca potenciar su calidad mediante la ejecución de proyectos que involucran a cinco ministerios, 26 municipalidades y tres gobiernos regionales.

“Ya tenemos contempladas diferentes acciones para la protección de su cauce, como la implementación de plantas de tratamiento de agua y desechos sólidos, además de la construcción de sistemas de alcantarillado y represas en puntos estratégicos de Lima. En paralelo, se recuperan kilómetros de fajas marginales que incentivan la inversión, generando puestos de trabajo por medio del turismo y la urbanidad en distritos cercanos”, destacó el jefe de la ANA, José Musayón.

Protección

El caudal de los ríos aumenta en varios puntos del Perú a raíz de las constantes lluvias, generando acumulación de lodo y piedras que pueden generar desbordes. Por ello, desde el 2024, y por encargo del Gobierno, la ANA atendió 290 puntos vulnerables en ocho regiones, protegiendo con estas labores a más de 270,000 ciudadanos.

“Solo en Lima, desde el 2024 se limpiaron 131 kilómetros de ríos, retirando sedimentos y reforzando las riberas, lo que evitó inundaciones y daños en todos los puntos que intervinimos. Con más de 100 máquinas también se trabajó en Áncash, Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Ica, Apurímac, poniendo a buen recaudo a 60,000 viviendas y más de 94,000 hectáreas de cultivo”, agregó el jefe de la ANA, que supervisó varias de las acciones preventivas junto con ministros y autoridades regionales y locales.

Impulsando la economía

El recurso hídrico también genera miles de puestos de trabajo, por medio de la viabilización de más de 111,000 millones de dólares en proyectos de inversión, que la ANA aprobó mediante informes técnicos de diferentes rubros en los últimos años.

Actividades productivas como la agricultura, hidrocarburos, pesquería, minería y otros precisan de agua para sus proyectos, por ello las opiniones técnicas favorables permiten destrabar su financiamiento, beneficiando directamente a la población de todas las localidades que las albergan.

La ANA también promueve iniciativas que generan ahorro de agua, como el Programa Huella Hídrica, una herramienta que mide su consumo durante todo el proceso productivo de un bien o servicio. A todas las entidades públicas o privadas que se suman a este proyecto y cumplan con ciertos lineamientos se les otorga el Certificado Azul, un reconocimiento por una gestión eficiente y responsable.

A la fecha, se evitó el gasto de más de 6 millones y medio de metros cúbicos de agua, beneficiando a más de 280,000 personas. Esta labor ecológica también genera ingresos, como los más de 48 millones de dólares que ahorraron las entidades participantes, y creando proyectos de valor compartido como biohuertos, reforestación y otros que favorecen a varias comunidades.

Un total de 41 empresas y 45 unidades operativas alcanzaron esta certificación que se valida cada año, y que es un modelo de éxito que trascendió fronteras, replicándose en otros países de la región como México, Colombia o Chile.

Legalización

Los cuerpos de agua no solo son superficiales, como los ríos o lagos, sino también subterráneos. Para su uso poblacional o agrario son necesarios derechos de uso, un documento que otorga la ANA a las juntas de usuarios, tanto en bloque como de manera individual, para delimitar la zona de extracción y su empleo específico.

Son más de 180,000 derechos de uso de agua los concedidos en todo el Perú desde el 2008; a los beneficiarios se otorga una seguridad jurídica sostenible, brindándoles la certeza de que este recurso llegará a sus hogares y a sus cultivos, y con una formalización que determina derechos y deberes para el man

ejo hídrico, lo que evita disputas entre sectores colindantes.

Más laboratorios

Para el monitoreo de ríos y lagos la ANA depende de instalaciones externas acreditadas, una realidad que cambiará poco a poco con la inauguración de laboratorios propios, que ya operan en Ilave, en Puno, y Huaraz, en Áncash.

Con esta tecnología se reduce de 15 días a solo 24 horas el tiempo de espera de los análisis de la toma de muestra de agua que determinan su calidad, con resultados que se entregan a las autoridades correspondientes para su intervención.

A más de 5,000 metros de altura

Son cuatro las estaciones hidrométricas y glaciológicas que instaló la ANA en nevados de Cusco y Puno para medir el nivel de la nieve ante el cambio climático. Con la tecnología empleada se mide en tiempo real la cantidad de agua producto del deshielo para que pueda ser aprovechada por la población y evitar posibles daños por avalanchas.

Nuestro país cuenta con más de 2,000 glaciares, y por ello la instalación de las estaciones en puntos clave permite abarcar importantes cuencas de Puno, Madre de Dios y Cusco. Así, se obtiene data de los nevados más representativos y se soluciona problemas de logística y presupuesto.

Toda la información recabada llega también al Observatorio del Agua, una red tecnológica que es de acceso público. Con esta información, las autoridades pueden tomar decisiones para mitigar las acciones del deshielo, y la población conocer el estado de sus nevados.

Acciones de esta trascendencia demuestran el compromiso de la ANA por mantener su presencia en zonas altoandinas y críticas, con el apoyo de las comunidades locales, y en el marco del Proyecto Cuenca Amazónica de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA).

Cifras

123 Km de ríos se limpiaron a escala nacional en 290 puntos críticos de 8 regiones.

Agua en cifras

400 millones de datos almacena el Observatorio del Agua, información clave.

26 puntos críticos interviene actualmente la ANA en simultáneo en 6 regiones del país.

408 jóvenes se sumaron a iniciativa Red Agua Joven en 2026 para llevar mensaje.

1,510 derechos de uso de agua se concedieron durante este año.