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  • de marzo de 2026

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100 razones para celebrar: Illariywan Yachariy

Illariy no responde a la lógica de Silicon Valley, sino a la implementación estratégica de los principios CARE.

 
 
 
 
 Editor  
 
 
  Carlos Fernández García  

Docente investigador MediaLab UNMSM

 
 
 

Al alcanzar sus primeras cien ediciones, el proyecto desafía la narrativa colonial que etiqueta a las lenguas originarias como “de bajos recursos” o inviables para la vanguardia. El éxito de Illariy demuestra que la precariedad no es una propiedad intrínseca de estas lenguas, sino el resultado de un extractivismo de datos que históricamente las ha ignorado. Esta persistencia es el motor necesario para transicionar hacia un modelo de soberanía digital donde la tecnología deje de ser un instrumento de asimilación para convertirse en un baluarte de la autodeterminación.

La creación de Illariy no responde a la lógica de Silicon Valley, sino a la implementación estratégica de los principios CARE (beneficio colectivo, autoridad para controlar, responsabilidad y ética). Este ADN ético garantiza que la tecnología sea desarrollada “con y para” las comunidades, contraponiéndose al modelo extractivo global mediante una minga digital: un esfuerzo colectivo de construcción de infraestructura cultural.

Su gobernanza incluye supervisión académica por la Cátedra Quechua de la UNMSM para evitar sesgos lingüísticos, control del Corpus Quechua Ayacuchano Chanka para proteger los saberes ancestrales mediante el consentimiento previo y protocolos que previenen la exotización digital. Sin estos mecanismos, la inteligencia artificial corre el riesgo de reproducir dinámicas coloniales, extrayendo datos indígenas y devolviendo representaciones distorsionadas.

La estrategia transmedia de Illariy –que integra TikTok, la agencia Andina, ChatGPT personalizado y un futuro ecosistema digital para la enseñanza del quechua– busca sacar a las lenguas originarias del nicho académico para devolverlas a la vida pública.

Esta presencia es vital para combatir los sesgos intrínsecos de los grandes modelos de lenguaje (LLM), que tienden a asociar lo indígena con la pobreza, la ruralidad o la ‘ridiculez’. Un ejemplo alarmante es cómo la IA, al describir a un payaso en quechua, utiliza términos que sugieren burla o confusión de género, mientras que en español lo asocia con el entretenimiento.

La centésima edición de Illariywan Yachariy consolida el concepto de sabiduría artificial, entendida como una tecnología que prioriza las ontologías relacionales y el bienestar colectivo por encima de la mera eficiencia algorítmica, evidenciando que el futuro de la inteligencia artificial solo será viable si incorpora diversidad cultural.

Para escalar este modelo de resistencia, se plantean tres líneas estratégicas: el desarrollo de modelos de lenguaje soberanos (SLM), entrenados con datos curados por las propias comunidades para preservar sus matices culturales; la implementación de etiquetas de conocimiento tradicional (TK Labels), que establezcan protocolos de uso respetando el carácter específico de los saberes; y la promoción de una justicia climática en la infraestructura tecnológica, asegurando que los centros de datos y la minería asociada a la IA no impacten negativamente en los territorios ancestrales ni reproduzcan lógicas de explotación.

La agencia Andina y el Diario Oficial El Peruano contribuyen de manera significativa a este propósito al consolidarse como espacios informativos inclusivos que promueven la participación y visibilización de los peruanos que hablan lenguas originarias, integrándolos activamente en el ecosistema mediático nacional.

Este primer producto de la academia que da el salto a la empresa periodística demuestra que el futuro digital de los pueblos indígenas debe ser escrito en sus propios términos. La tecnología debe ser un vehículo de memoria, no un agente de olvido; solo así podremos hablar de una innovación que verdaderamente honre la riqueza de la humanidad.