• DOMINGO 8
  • de marzo de 2026

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De la coca al cacao: las mujeres que están cambiando la historia del Vraem

Con el tiempo, la historia empezó a cambiar y a la fecha ha dejado definitivamente su cultivo de coca. Hoy integra la Asociación APAUD y produce bajo la marca Santa Cacao, múltiples derivados del cacao como chocolates, pasta de cacao, entre otros que provienen de variedades locales como Vraem 99, Vraem 15 y CCN-51. Conoce cada una de ellas al detalle y las describe con orgullo. “El Vraem 99 es muy diferente, tiene un aroma más fino y un sabor más agradable”, explica.


En su chacra, el trabajo también está guiado por el respeto a la tierra. Karina evita el uso de herbicidas y prepara abonos orgánicos con cáscara de cacao, hierbas y otros insumos naturales para recuperar el suelo que por años estuvo degradado por las plantaciones de coca. “Todo lo hacemos natural, con abonos orgánicos que preparamos nosotros mismos para cuidar la tierra”, cuenta.

Pero su transformación no ocurrió solo en el campo. Durante la pandemia se integró a la iniciativa Escuela de Mujeres, donde fortaleció la seguridad en sí misma. “Yo no hablaba, no salía, le tenía miedo hasta a las cámaras”, confiesa.

Hoy, esa mujer tímida lidera a otras productoras y preside el comedor popular de su comunidad. Desde la Escuela de Mujeres, que reúne a 40 agricultoras, se promueve la participación femenina en una zona donde el machismo aún persiste. “Nos enseñaron que debemos perder el miedo y tener nuestra autoestima alta”, afirma.

Por eso, cada vez que puede, comparte ese aprendizaje con otras mujeres de su comunidad. “Siempre les digo que no se queden donde están, que participen en talleres, que busquen apoyo y salgan adelante”, señala Karina. Su historia es parte de Mujeres Futuro Circular 2026, una iniciativa impulsada por nueve organizaciones de la sociedad civil para visibilizar a lideresas que transforman sus comunidades. 

La campaña, que este año lleva el lema “Generación que Regenera”, cuenta con el apoyo de la Unión Europea y se desarrolla en alianza con la Universidad de Lima.

Un cambio de rumbo

A varios kilómetros de allí, en otra parcela del Vraem, Vilma Lapa cuida sus plantas con la paciencia que exige el cacao. Durante años trabajó con coca, incluso en tiempos de pandemia, pero decidió cambiar de rumbo y apostar por un cultivo más sostenible. “Antes yo estaba con coca, pero después empecé a sembrar cacao”, recuerda.


Hoy forma parte de la asociación APROCADISA, integrada por 52 productores, donde cerca del 80 % son mujeres. Juntas buscan consolidar nuevos mercados para su producción, fortaleciendo un trabajo colectivo que les permita mejorar sus ingresos.

Vilma también está enfocada en rescatar una de las variedades más emblemáticas del país: el cacao chuncho, conocido por su aroma intenso y su calidad. “Tiene un aroma más fino que otros cacao. Cuando lo comparas con los injertos, no hay duda, se destaca entre otras variedades”, explica.

Con más de 6,000 plantas en producción, su proyecto sigue creciendo. Este año espera dar un paso importante: empezar a transformar su cosecha en chocolate y pasta de cacao, agregando valor a su trabajo en el campo.


En su chacra también apuesta por prácticas agroecológicas. Para recuperar los suelos degradados prepara compost con cáscara de cacao, plátano, hierbas y estiércol. “Es un proceso largo, pero así hemos logrado recuperar nuestros suelos”, comenta.

Las historias de Karina y Vilma han sido posibles gracias al acompañamiento de Agrónomos y Veterinarios Sin Fronteras (AVSF) y la ONG Progreso. De esta forma, ambas emprendedoras se suman a una red de 32 mujeres de todo el país que impulsan negocios sostenibles y promueven la economía circular en el Perú.

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