Opinión
Periodista
Sin embargo, se pierden de mucho, ya que la economía no son solo números fríos, es también la herramienta para entender cómo funciona el mundo, cómo las familias logran el milagro de sobrevivir a la quincena, explica por qué un artista cobra tanto por un concierto, por qué los futbolistas mueven fortunas o por qué sube el precio del limón. En realidad, nos da las pautas para que nadie nos engañe con nuestro propio dinero.
Esa es la premisa de Economía para la pipol, un medio colombiano que logra que los jóvenes lean sobre economía. Su directora, María Camila González, reveló al Instituto Reuters que fundó el espacio hace cinco años al observar que en el grupo familiar en WhatsApp sus tías ignoraban los artículos que ella escribía para un medio económico tradicional porque eran “demasiado técnicos”. Así, lo que nació como una solución para explicar la economía en su familia se convirtió en un medio que traduce lo complejo al lenguaje de la calle.
La clave del éxito de este proyecto, liderado mayoritariamente por mujeres jóvenes, radica en tres pilares que todo periodista debería anotar: el primero es el lenguaje del domingo: explicar los temas como en un almuerzo familiar. Si entre plato y plato no se pueden explicar temas como el salario mínimo, es quizá porque no se ha entendido lo suficiente. El segundo es la pregunta como centro: en Economía para la pipol todos los titulares son preguntas porque la gente siempre está preguntando, por ejemplo, ¿qué es un impuesto? Y el último es que el rigor no pelea con el humor: un meme no resta credibilidad si la información es sólida. El chiste es el gancho; el dato es la sustancia.
María Camila González lo tiene claro: la brecha entre la información técnica y los problemas reales de la gente es un abismo que solo el buen periodismo puede cruzar, evitando la exclusión.
Para los escépticos, las cifras demuestran que este enfoque es un negocio serio. El medio es rentable, maneja un presupuesto anual de 200,000 dólares y diversifica sus ingresos con talleres, publicación de libros y patrocinios educativos.
Tomando como referencia el buen trabajo de Economía para la pipol, me dirijo a los jóvenes estudiantes de periodismo para pedirles que no le teman a la data económica, sino a la indiferencia de su audiencia, porque el periodismo que no se entiende no sirve. Y a todos los jóvenes, estudien o no, les recuerdo que la economía es demasiado importante para dejársela solo a los economistas. Aprender cómo se mueve el dinero es el primer paso para reclamar su lugar en el mundo y tomar decisiones con libertad. La pipol ya no quiere leer informes grises, quiere entender su realidad para transformarla.