Editorial
En esa línea, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, por medio del Programa de Alimentación Escolar (PAE), ha logrado en 14 regiones del país el 100% de cobertura de atención alimentaria. Esta adjudicación permitirá brindar el servicio en 63,739 instituciones educativas y beneficiar a 3 millones 926,240 niños y adolescentes, asegurando la entrega oportuna de desayunos escolares desde el primer día de clases.
Con ello, escolares de Áncash, Apurímac, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huánuco, Lima Provincias, Loreto, Madre de Dios, Moquegua, Pasco, Piura, Tacna y Tumbes recibirán diariamente alimentos nutritivos que fortalecerán su rendimiento físico e intelectual, bajo estándares reforzados de control y vigilancia. Se trata de un servicio alimentario complementario y de calidad, con productos que cubren los macronutrientes (carbohidratos, grasas y proteínas) y micronutrientes (vitaminas y minerales) necesarios para un desarrollo integral.
Por primera vez se han incorporado fuentes de proteína de alta calidad y se promueve una alimentación sostenible y con identidad, incorporando la leche como pilar nutricional y priorizando productos de origen local como la quinua, la cañihua y la kiwicha, lo que no solo mejora la dieta escolar, sino que también dinamiza la economía regional y fortalece hábitos saludables desde la infancia.
Las gestiones continúan para que las regiones restantes alcancen en los próximos días el 100% de adjudicación, con el objetivo de garantizar el servicio en todo el territorio nacional. En el 2026, el PAE atenderá a 4 millones 187,782 estudiantes de 67,055 instituciones educativas públicas, entregando alimentos seguros y preparaciones balanceadas que contribuyan a una mejor nutrición escolar.
La sostenibilidad de esta política pública no depende únicamente de la acción gubernamental. Directores, docentes, padres de familia y autoridades locales deben asumir un papel activo en el control social y en la promoción de prácticas saludables. Este esfuerzo exige, además, previsión y rigurosidad para evitar situaciones lamentables como las registradas en el pasado.
La alimentación escolar es una tarea compartida y estratégica para el futuro del país. Solo con el trabajo coordinado y la vigilancia conjunta de toda la comunidad educativa será posible asegurar que cada estudiante reciba, de manera oportuna y segura, los alimentos que necesita para aprender, crecer y desarrollarse plenamente.