• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

Opinión

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Reflexiones

Pisco: humedales costeros y gestión del riesgo


Editor
Alejandra Martínez

Investigadora científica del IGP


La experiencia reciente demuestra que los estudios centrados exclusivamente en variables técnicas o ambientales resultan insuficientes para caracterizar adecuadamente el riesgo, y es necesario integrar conocimientos geotécnicos, ecológicos y sociales en un marco analítico común. Sin esta articulación, las decisiones de uso del suelo tienden a reproducir escenarios de alta exposición y vulnerabilidad.

Un reciente estudio desarrollado por el IGP en los humedales costeros de la cuenca del río Pisco constituye un ejemplo ilustrativo de este enfoque multidisciplinario. La investigación combinó ensayos geotécnicos in situ (penetración dinámica ligera y calicatas), análisis de series temporales de imágenes satelitales para evaluar la dinámica de la vegetación mediante el índice NDVI, y la recopilación sistemática de testimonios de población local que experimentó el sismo del 15 de agosto del 2007. Esta triangulación metodológica permitió vincular procesos físicos del subsuelo, respuestas ecosistémicas y evidencia empírica basada en la experiencia local.

Los resultados muestran que las zonas con mayor susceptibilidad a licuefacción no se restringen al cuerpo visible de los humedales, sino que se concentran en sus márgenes y en áreas adyacentes que, en muchos casos, corresponden a humedales históricos transformados por relleno, urbanización o actividades agrícolas. El análisis espacial identificó un campo de influencia que puede extenderse hasta aproximadamente 200 metros más allá de los límites actuales de estos ecosistemas. Este hallazgo es particularmente relevante para la gestión del riesgo, ya que demuestra que la alteración superficial del terreno no elimina la amenaza asociada a las condiciones geotécnicas subyacentes.

Desde el punto de vista ecológico, el estudio evidenció respuestas diferenciadas de los humedales: en varios casos, los procesos asociados a la licuefacción contribuyeron a la elevación del nivel freático y favorecieron la recuperación de la cobertura vegetal en el medio plazo. Sin embargo, allí donde persistieron presiones antrópicas intensivas, la capacidad de recuperación fue limitada o inexistente. Esta variabilidad confirma que el impacto final de un desastre resulta de la interacción entre procesos naturales y decisiones humanas previas.

El caso de Pisco pone de relieve la importancia de incorporar los humedales costeros –actuales y desaparecidos– como elementos centrales en la planificación territorial y en los instrumentos de gestión del riesgo de desastres. Integrar información geotécnica, análisis ecológicos y conocimiento local permite identificar zonas críticas, definir áreas de restricción y fortalecer estrategias preventivas. En el IGP seguimos desarrollando ciencia para protegernos, ciencia para avanzar.