• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

Editorial

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Las grandes prioridades

En un momento en que el Perú demanda claridad y sentido de Estado, el nuevo Gabinete tiene la responsabilidad de conducir al país con eficiencia y apego irrestricto al orden democrático.

Como ha señalado el Ejecutivo, la designación de sus integrantes responde a una lógica de solvencia profesional, experiencia en la gestión pública y compromiso con los valores democráticos, criterios que resultan indispensables para encarar los desafíos inmediatos y recuperar la confianza ciudadana.

La continuidad en sectores estratégicos, combinada con la incorporación de nuevos perfiles, configura un equipo que apuesta por resultados concretos en el corto plazo sin renunciar a una visión de mediano alcance.

En ese marco, la elección de Denisse Miralles como presidenta del Consejo de Ministros constituye una decisión que aporta consistencia técnica y capacidad de articulación intersectorial. No debe pasar desapercibido su desempeño previo en el Ministerio de Economía y Finanzas, que dejó hitos importantes como el plan de reestructuración de Petroperú, el impulso del primer Acuerdo Fiscal por el Crecimiento Sostenible, la asignación de recursos para garantizar la continuidad de proyectos con dificultades de financiamiento, entre otras medidas. Estos antecedentes permiten prever una conducción enfocada en la disciplina fiscal, la eficiencia en el gasto y la búsqueda de consensos.

Consciente de la difícil coyuntura que vive el país, el Ejecutivo ha situado en el centro de su agenda la atención de las emergencias ocasionadas por las intensas lluvias. La visita realizada en la víspera por el presidente de la República, los ministros y funcionarios a Arequipa, una de las regiones más afectadas, evidencia una voluntad de presencia territorial y de respuesta inmediata. En esa línea, resulta destacable que en la primera sesión del Consejo de Ministros se haya aprobado la declaratoria del estado de emergencia, y la ampliación de dicha medida, en diversos distritos y provincias.

Otro eje anunciado por la jefa del Gabinete es la garantía de una transición democrática ordenada y respetuosa de la voluntad ciudadana. Ello implica asegurar los recursos necesarios para las elecciones y mantener la neutralidad absoluta del Ejecutivo.

Respecto a la orientación económica es relevante que se haya reafirmado su continuidad sobre bases de prudencia fiscal y promoción de las inversiones, descartando virajes improvisados que generen incertidumbre.

Por último, el compromiso con la lucha frontal contra la inseguridad ciudadana se presenta como una prioridad impostergable. La coordinación y el fortalecimiento de las capacidades operativas serán determinantes para ofrecer resultados concretos.

En un momento en que el Perú demanda claridad y sentido de Estado, el nuevo Gabinete tiene la responsabilidad de conducir al país con eficiencia y apego irrestricto al orden democrático, en atención a las legítimas expectativas de los 34 millones de peruanos.