Al respecto, José Luis Garnica, Tribe Lead de Seguros Vehiculares de Pacífico Seguros, explica los principales aspectos que deben considerar tanto quienes contratan como quienes brindan el transporte escolar.
Para padres: qué evaluar antes de contratar
-Evaluar las condiciones del vehículo: Verifique que la unidad se encuentre en buen estado mecánico, tenga revisión técnica vigente, cinturones de seguridad operativos y señalización visible. Un vehículo en óptimas condiciones reduce riesgos.
-Revisar que cuente con SOAT vigente: El SOAT es el seguro obligatorio que cubre la atención médica en caso de accidente, tanto para los ocupantes como para terceros. Permite cubrir gastos de curación hasta S/ 27,500, además de indemnizaciones por invalidez o fallecimiento. Es el respaldo básico que todo vehículo debe tener.
-Confirmar que la unidad esté autorizada: En Lima y Callao existen 3,758 movilidades autorizadas para prestar el servicio escolar, según la ATU. Solicitar la constancia de registro municipal o permiso correspondiente ayuda a reducir el riesgo de contratar un servicio informal.
Para conductores: responsabilidades clave
-Complementar el SOAT con un seguro adicional: El SOAT cubre daños personales, pero no los daños materiales del propio vehículo ni los perjuicios materiales ocasionados a terceros. Contar con un seguro vehicular declarado para uso escolar permite ampliar la protección y ofrecer mayor respaldo a las familias.
-Respetar la capacidad y condiciones del servicio: Evitar la sobrecarga no solo previene multas, sino que asegura una evacuación rápida en emergencias. Cumplir con los horarios y rutas establecidas demuestra un servicio profesional y confiable.
-Mantener una comunicación clara con los padres: Informar oportunamente sobre cambios de ruta, retrasos o cualquier eventualidad genera confianza y fortalece la relación con las familias durante todo el año escolar.
“Cuando se trata de transporte escolar, la prevención y la formalidad deben ir de la mano. Cumplir con los requisitos, contar con el respaldo adecuado y mantener buenas prácticas en la operación diaria permite ofrecer un servicio más confiable tanto para los menores como para quienes lo brindan”, concluye Garnica.