• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

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Marcelina y Esteban mantienen casa artesanal

El refugio de los huacones

Usuarios de Pensión 65 del Midis arman trajes típicos y recuerdos.

Este bastión cultural nació hace cuatro décadas, cuando Marcelina Herrera (70) y Esteban Hilario (75), usuarios del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, empezaron a armar diferentes trajes para sus hijos, quienes participaban en las actividades del colegio, en honor a la danza La Huaconada, que en el 2010 fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

“Aprendí a hacer los disfraces de La Huaconada porque mis niños bailaban en la escuela y no tenía para comprarlos. Nuestro amor fue más fuerte y nos ayudó a diseñar la vestimenta, a base de frazadas, telas, cuero y otros materiales que teníamos a la mano”, recordó doña Marcelina Bacilia.

Con dedicación, cariño y esfuerzo, lograron armar todo lo que necesitaban sus hijos. “Hacíamos sombreros con lana y pellejo de oveja, zapatos de cuero; la capa, que es una frazada gruesa, las medias y manguillas”, agregó don Francisco Esteban.

Su dedicación y el acabado que obtuvieron en cada pieza, les permitió ser reconocidos en su localidad. Fue así que la pareja de esposos fundó la Casa Artesanal E & H (por sus iniciales), convirtiéndose en un refugio para los huacones, quienes, luego de poner orden y promover el respeto en el distrito de Mito, tras cada Año Nuevo, se reúnen para refaccionar sus prendas e instrumentos.

Con una mirada que refleja y proyecta admiración por el otro, Marcelina y Esteban aseguraron que están orgullosos por lo que han logrado en la vida: concebir una fuente cultural e histórica que cada vez atrae a más turistas.

Agregaron que su emprendimiento también creció con el impulso que reciben del programa Pensión 65 del Midis, a través de la Intervención Saberes Productivos, que revaloró sus habilidades y conocimientos desde el primer momento.

Los dueños de la Casa Artesanal E & H manifestaron que su popularidad se debe a los espacios que se generan en ferias y encuentros, donde además exhiben a sus huaconcitos, pequeñas figuras que trabajan desde cero y son los favoritos de los visitantes que desean llevarse un recuerdo latente de Junín.

Mientras don Esteban une los alambres recubiertos que serán el esqueleto del muñeco y doña Marcelina termina de coser el delantal que les colocará, detallaron que su hijo Henry, a quien le hacían su traje hace años para que pueda brillar en el colegio, los ayuda para mantener esta tradición y emprendimiento.

“Juntos mantenemos nuestra tradición, esperando a quien quiera conocer más de La Huaconada”, concluyó el septuagenario, consciente del refugio cultural que han constituido y el legado que representa para Mito.

Sabor a recuerdo

Don Esteban también confesó que una de sus pasiones es la repostería tradicional. De joven aprendió a preparar turroncitos, pastelitos y, en especial, alfajores con manjar casero. “Mi hermano me enseñó. La primera vez me sorprendí de lo que hice con manteca, harina, polvo de hornear, sal y más ingredientes que me han hecho conocido”, añadió.