Opinión
Profesora, especialista en Educación Intercultural Bilingüe en el Minedu
El primogénito no logró tener larga vida, pues el progenitor tras darle un soplo de vida a cada parte de su cuerpo los esparció a diferentes espacios. De esta forma dio nacimiento a todas las criaturas que hoy existen en los diferentes mundos que hay en el cosmos. El segundo hijo, llamado Navireri, tuvo una larga vida y tenía grandes poderes; podía convertir a las personas en otros objetos o seres como: piedras, mamíferos, insectos, aves, batracios, etc. Andaba acompañado de su nieto, un niño pequeño que pasó junto a él durante toda su trayectoria de vida por la tierra y aprendió de su padre a pescar, cazar y otras actividades. El tercer hijo fue el Sol, creador de la luz: Apenas nació empezó a quemar y propagar mucho calor por todas partes; quemaba demasiado. Ante el peligro, Manchacori ordenó a su suegro, Maonti, llevarlo lejos para que no siga calcinando a los seres que estaban cerca de él. Lo llevó al sur, al norte y luego al este; el Sol se negó a permanecer allí. Finalmente, hallaron su lugar en el oeste; desde entonces habita, alejado de la tierra, en el lejano occidente. Desde allí nos provee de luz y calor durante el día.
Desde entonces el día era eterno y la noche esporádica. De vez en cuando bajaba como un cuerpo sólido y aplastaba todo, matando a la mayor parte de los seres humanos y no humanos de esta tierra. Algunas criaturas que lograban sobrevivir quedaban deformadas por el peso de la sombra, por eso hay insectos planos que apenas se deslizan sobre el suelo. En cambio, otras, tras sobrevivir, salían aterradas de su escondite después de mucho tiempo, como los batracios y las culebras.
Los humanos eran los más afectados, moría mucha gente y los pocos que resistían la hecatombe quedaban a la merced de la “próxima bajada” de la noche. Preocupados ante la amenaza letal de la oscuridad, idearon hacer hoyos profundos para guarecerse. Cada vez que bajaba el sólido aplastante se escondían en su interior, así pudieron salvar muchas vidas.
Pero existía un árbol invencible que no sucumbía. Cada vez que la oscuridad descargaba su furia, el fornido vegetal se doblaba hasta el suelo, pero tan pronto la sombra se retiraba, se incorporaba lentamente hasta recobrar su esencia. Era un árbol de vida eterna.
Cierto día, el hombre más sabio de la comunidad humana recibió en sueños un consejo de Manchakori: “Para que la oscuridad no siga aplastando vidas en sus próximas llegadas, deben derribar al árbol invencible”.
El viejo sabio, con el propósito de transmitir y hacer cumplir el encargo de su padre, convocó a todos. Así emprendieron la tenaz tarea de cortar el árbol con todas las herramientas a su alcance, pero cada vez que estaban a punto de lograrlo, la oscuridad caía sobre ellos causando muerte y desolación. Los taladores fugaban espantados a cobijarse en los hoyos que tenían preparados. De esta forma, el moribundo árbol lograba incorporarse lentamente, reponiéndose de las heridas causadas por los mortales y el peso de la sombra aplastante.
Una y otra vez intentaron cortar el famoso árbol, pero siempre eran espantados por la oscuridad y no lograban derribarlo. Después de cada fracaso, retomando energías, se atrevían nuevamente y, tras varios fracasos, el desánimo cundió entre los hombres.
Fue entonces cuando el sabio les recordó la advertencia de Manchakori: el árbol debía ser derribado a cualquier costo. Haciendo caso a Luna, aún cuando la oscuridad vino con violencia, a costa de muchas vidas, siguieron cortando y cortando.
Al fin lo consiguieron. El árbol gigante yacía horizontal sobre la tierra, oportunidad que aprovecharon los taladores y otras personas para subirse a sus ramas y tratar de arrancar algo. Pronto empezó a elevarse quedando suspendido en el aire y, gradualmente, el sólido se iba descomponiendo y convirtiéndose en un cuerpo más blando, más gaseoso, hasta, finalmente, difuminarse por todas partes.
Así la oscuridad perdió su peso y se convirtió en la noche que conocemos ahora. Desde esa vez, existen el día y la noche.
Iragotane Nomatsigenga: Katagiteri aike tsitiniri
Kara atimaigirori Manchakori irianri kabintsaigai, ipijotagetanëro antagaisati inagetatsi yama yaka atimirori, yagasintotëri Maonti.
Ira itomijani obatatsi teni irantimasante, ipijotageantakaro ibatsa antagaisati matsigenga aneageti yamëka, antagaisati ira birakochaegi timagaigatsi yaka aisa jantasati. Iriroke basini itomi agabenisonori pijonteri irirotake timasantëngitsi ijikengani Nabireri. Imijotagekeri antagaisati ira iraneagekera anchatosikë, abatsikë, nijakë, irobeagekeri oseto, mopë, marangi, kajiro matsigengajegira kara iatagetirori. Ikeiri icharineani, irirotake ikarati kara iatageti janta. Kara itsomaka paba itaganëro iniro, okamanë. Manchakori ikankeri irikongiri Maonti irangogineri ibango janta kara irinakeri kaninasati ira paba, karari kero yobichairi nija teka iritsibaake, yagabetanakari isagopiniantëri katsiringarisonorinta. Yagë nija iriankeri, iroro yamë itsibagobiti pabara, yarekaro kara irinakeri itinanaka irooti kara isobiganairi, aro inë irooti yamë, iroro yamë aneiriri isobiki.
Okantaganitisati kara jirai teni ontsitinite, përo ongëtageitë, ora tsitiniri ogëpë, otsikakaipëri inagetatsiri kibatsikë. Ainta ipijotagetobai Manchakori ipegagetanaa sibitanerii, iroro aneagebitiri simotojanipage sibitari, aintasati timagekengitsi kara imorokë yobega ira marangi, sitsapage aisa basinipage.
Tojaisonori atirijegi kamëngitsi, irantimantaigema atirijegira ikigabatsataigë osobi arota kero bitsinakiri tsitiniri ogëtajantenika.
Karari aiti anchato okibegintesonori, te ongamanete otsinakabekimaro tsitiniri, ontinanima aisa iroro, ironti antachato timanerosonori; keronta okamanetini.
Manchakori iniagëri atirijegi yotsimasantaigakaro tsitiniri ikantasërengakeri poro sërari: “Ora kero bipigantaja tsitiniri, bitokeroti anchatora te ongamanete, karari kero pobaratiro iroti otëakeri”.
Okëtagetamanë ikaimagekeri antagaisati sërarijegira, ikomantaigëri igisanire. Te ongosamanitanë iataigë iratogaigëro, kara pënibake otëanë, pagëpë tsitinirira, yapasiroanëro ijitaigë omitëanëro tsitinirira, kara ipigabetaiganajari aroke pibegaja anchatora. Aisa iparintabetaigaaro, okenatepairi tsitiniti. Isigaiganaka. Aro okainteka tojai katagiteri pibegopiniantaa, te omarige osobi, imagotasantaigë sërarijegira.
Manchakori ikomantasiringatajantiri sërarira obatatsi, “Ora otëantëma anchato kero bipasiroiro, përo bitokero opogabepëma tsitiniri” okëtagetanai iatamanaigai itogaigapairo irooti kara bitëanëri.
Aro kara bitëanëri itaiganake antagaisati matsigengajegira, oparintanaka posebatanaa, pogainoganaka, iatokotaogë jonoke bipongirianëro tsitinirira, aropagite te ogëtaje. Iroro yamë aniobiritaigiro katagiteri aike tsitiniri.