• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

Editorial

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Cacao peruano en ascenso

El cacao nacional podrá consolidarse en los mercados globales como un producto de alto valor, capaz de convertir su herencia milenaria en desarrollo sostenible y oportunidades para el Perú.

Las cifras recientes confirman esta evolución. De acuerdo con la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo (Promperú), las exportaciones de cacao y derivados pasaron de 1,278 millones de dólares en el 2024 a un récord histórico de 1,565 millones en el 2025, con un crecimiento de 22.4%.

El cacao en grano continúa como principal componente, con 913 millones de dólares y el 58.3% del total, pero el mayor dinamismo proviene de los productos con valor agregado. La pasta de cacao y el cacao en polvo crecieron 63.1% y 65.5%, respectivamente, mientras que los chocolates avanzaron 14.9%, reflejando un proceso de transformación local que fortalece la inserción del país en la cadena global del chocolate.

Este desempeño responde a ventajas estructurales. El Perú concentra cerca del 60% de la diversidad genética mundial de cacao, atributo que se traduce en perfiles aromáticos diferenciados y en estándares de calidad reconocidos en los mercados internacionales. Además, la producción en regiones como San Martín, Junín, Ucayali, Cusco y Huánuco contribuye al desarrollo rural y promueve economías sostenibles.

El posicionamiento internacional del cacao peruano se viene fortaleciendo con la participación del país en la feria de Chocoa, que se realiza del 17 al 20 de febrero en Ámsterdam. Esta plataforma resulta estratégica en un escenario donde Países Bajos es el principal centro de procesamiento de cacao del continente y Bélgica destaca por su industria chocolatera y su demanda de insumos sostenibles y de alta calidad. La presencia peruana en estos circuitos abre oportunidades para fortalecer vínculos comerciales de largo plazo y afianzar al país como proveedor confiable de cacao fino y sostenible en el mundo.

El reto es sostener este crecimiento con políticas de promoción y financiamiento que impulsen la industrialización y la certificación de origen, para que una mayor parte de las ganancias del cacao beneficie directamente a los productores y a la economía del país.

Corresponde, en consecuencia, a todos los sectores, Estado, empresas y productores, continuar promoviendo la oferta exportable y acompañar a las organizaciones en su proceso de internacionalización. Así, el cacao nacional podrá consolidarse en los mercados globales como un producto de alto valor, capaz de convertir su herencia milenaria en desarrollo sostenible y oportunidades para el Perú.