• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

Cultural

FOTOGRAFIA
Rock nacional

Hernán Condori, Cachuca: rebelde a los 65


Editor
José Vadillo Vila

Periodista


Creó una canción vigorosa con estatus de himno: “Triciclo Perú”. Eran los años noventa y al frente de Los Mojarras Hernán Condori canturreaba con voz aguardentosa, poncho andino y cabellos indómitos; mientras un nuevo Perú se gestaba entre ambulantes, autogolpe y los Tico. El estribillo tomaba partes del vals “Alma, corazón y vida”, del compositor Adrián Flores Albán. 

Al popular vecino de la cooperativa Tayacaja, en El Agustino, le sorprende que muchachitos de la generación Z lo coreen y pidan fotos. Se identifican con “Triciclo…”. “No me asumo como leyenda. Nunca dejé mi barrio. Trato de no traicionarme, porque ese es un gran problema. Apitucarme sería tonto”, dice.

A Hernán la pandemia maldita casi se lo lleva. “Ahora canto con pulmón y medio. Pero canto normal”. Lo único que evita en su agenda son las ciudades que rascan las panzas del cielo. Así, ha tenido que decir adiós a Cerro de Pasco y otros lares “muy altos y fríos”. Tampoco puede correr por todo el escenario como un poseso. “Hermano, yo canto con el corazón y con la garganta, no con las piernas”. Se planta en los escenarios en una silla de ruedas. Aparece con los brazos extendidos, y los decibeles, asegura, siguen potentes.

–¿Se fue la rebeldía?

No puedes al final de tu vida volverte bombero si fuiste incendiario. Una billetera vacía, un estómago con hambre, un corazón roto, nos enseñan tanto sobre la vida. Por eso voy por la vida cantando y gritando ¡carpe diem! Y grito que viva la democracia, pero cerca de mi casa. Y pongo “El triunfador” de Los Iracundos. Sí, esa es una rebeldía que no se quema.

Las multitudes lo llaman Cachuca. Ya se acostumbró. Entre sus creaciones populares está “Nostalgia provinciana”, rock con aires de huaino novoandino. Considera que ha compuesto “pocas canciones” y hoy le resulta más complicado hacerlo: esos más de dos meses en coma por el covid-19 le dejaron un problema pulmonar y una neuropatía que no le permiten digitar la guitarra.

También autor

El año pasado publicó Diario cataléptico. Entre París y La Parada, libro que reúne sus escritos sobre cómo creó sus canciones, su mirada acerca del país que le tocó vivir de joven. Lo ha presentado en Perú y en Estados Unidos. Ahora, el director Michel Gómez quiere hacer adaptar ese material. Ese proyecto lo ilusiona.

–¿Qué significa para ti cumplir 65 años?

Ha sido hermoso llegar a los 65 con todo cumplido. Si existe Dios, me iré un rato a pasear con Él. El cuerpo se resiente un poco; pero la cabeza, no. Y ya tuviste cinco matrimonios, ochenta amigos, fama, aviones, televisión, cine, todo lo que un adolescente soñaría como artista y siendo un hijo de andinos. Hay una satisfacción tremenda y una tranquilidad que te da la vida. Adopté niños que ahora ya son grandes y me aman.

Tiene una frase que aplica y recomienda: “S+D=T”, “sueño más disciplina igual triunfo”. No recuerda dónde la escuchó, tal vez cuando iba a la universidad de San Marcos como alumno libre a estudiar Sociología y Filosofía. “Quería ser médico, pero a la primera disección no aguanté, vomité como loco. Después me preparé, me fui para la poesía”.

La última grabación

Este año volverá a los estudios de grabación. Ha seleccionado alrededor de 170 de entre 5,000 canciones. Ahora la tarea es llegar a las 10 o 12, las cuales grabará con su grupo. El tema que definirá el álbum será: “Gracias, Latinoamérica”.

¿Y cómo mantienes la voz?, pregunto. “Cantando”.

Datos y cifras:

Además de “Triciclo Perú”, Hernán Condori es creador de  “Atardecer en el oriente”, “Ayahuasca”, “Bacilo de Koch”, “Cayara”, “Catalepsia”, “El sapo”, “Huacho corazón”, “Pólvora mojada”, “Ópera salvaje para tribus urbanas” y “Nostalgia provinciana”.  

Este domingo 22, ofrecerá un concierto gratuito en el paradero 7 de la Av. Las Flores, en San Juan de Lurigancho.

15 años suma al frente de “Kachuca y Los Mojarras”. 

10 discos grabaron los mojarras entre 1992 y 2012.