• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

Editorial

FOTOGRAFIA

Recuperación en marcha

“Es momento de preservar las condiciones que lo han hecho posible y de adoptar decisiones que permitan seguir afianzando el crecimiento y el desarrollo del Perú.”

En un escenario internacional marcado por la incertidumbre, el menor crecimiento de las principales economías y la volatilidad de los mercados, este resultado evidencia la capacidad de adaptación de la economía peruana y vuelve a poner en relieve la fortaleza de sus fundamentos macroeconómicos.

La composición del crecimiento refuerza esa lectura. El impulso provino principalmente de los sectores no primarios: la construcción avanzó 6.7%, el comercio 3.6%, los servicios 3% y la manufactura no primaria 1.9%. Esto muestra que la demanda interna empieza a sostener la actividad productiva y que la reactivación se apoya en motores más amplios que los tradicionales.

A ello se suma el desempeño de los sectores primarios. El agro creció 4.8% gracias a mayores cosechas de arándano, uva, palta, café y papa, además del subsector pecuario; la pesca aumentó 2.9% y la minería e hidrocarburos 1.4% con el soporte del cobre, zinc y la plata. Asimismo, destacan la recuperación de la inversión privada y el mayor avance de la inversión pública.

El resultado económico cobra aún mayor significado si se considera que en la segunda mitad del 2025 se produjo un cambio de gobierno, con la consiguiente recomposición de equipos en la administración pública, y que la inseguridad y el crimen organizado tuvieron un impacto en la actividad productiva. Pese a ese entorno desafiante, la economía mantuvo un ritmo de expansión que pone en evidencia la solidez de su marco institucional.

No se trata solo de cifras y porcentajes. Detrás de ese 3.44% hay proyectos que vuelven a ponerse en marcha, ingresos que comienzan a recomponerse y un consumo que retoma dinamismo de manera gradual, generando mejores condiciones de vida y oportunidades para las familias.

Tras dos años de expansión, el reto ahora es pasar de la recuperación a un crecimiento más alto y sostenido. El país tiene capacidad para hacerlo. Por lo pronto, se requiere afianzar la estabilidad durante el proceso electoral y convertir esta base en una agenda de modernización productiva e impulso a la inversión.

Las perspectivas para el 2026 son, en ese sentido, favorables. El BCR ha proyectado que la economía habría iniciado el año con un crecimiento cercano al 3.2% en enero. El ciclo expansivo puede mantenerse. Es momento de preservar las condiciones que lo han hecho posible y de adoptar decisiones que permitan seguir afianzando el crecimiento y el desarrollo del Perú.