• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

Economía

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incremento de la inflación se refleja en los mercados de moscú

Rusos sufren un aumento de los precios

La prolongada guerra con Ucrania comienza a afectar la economía del país.

“En Rusia el pueblo llano siempre paga los platos rotos”, comentó un resignado moscovita en una modesta tienda del norte de la capital rusa.

Bastó con que el IVA se incrementara un 2% desde el 1 de enero para que llenar la cesta de la compra se haya convertido en una odisea, ya que los precios crecen por encima de los salarios y de la inflación.

Sueldos

Mientras el salario mínimo no llega a los 300 euros, la actual cesta de la compra supera los 8,000 rublos (más de 100 euros) en un supermercado de la gama media, casi el doble que antes de la guerra y el covid-19.

Ir a la compra ya se hizo muy cuesta arriba en el 2025 –los precios han subido un 45% desde el comienzo de la guerra, según datos oficiales–, pero este enero se ha notado mucho en los bolsillos de los rusos.

Si la mantequilla y los huevos se dispararon en años anteriores, ahora han encarecido casi todos los productos, desde la leche a las patatas –167% de aumento en dos años– o la fruta.

Al ser importada de lugares como China, Argentina o Chile, la pera se ha vuelto la fruta más cara a unos 3 euros el kilo, pero el “modesto” plátano cuesta ahora más de 1.2 euros el kilo, algo impensable hace unos años.

Leche y queso

“Suerte que siempre hay descuentos”, señaló Marina, una mujer de unos 60 años en el supermercado Magnit, la cadena más barata del país.

Especialmente doloroso ha sido el encarecimiento de los lácteos, que han subido un 41% en los últimos dos años. La leche y el queso no dejan de subir. Y el requesón, un producto básico en Rusia, aumentó un 50%.

Ensalada para ricos, pepinos a precios de oro.

“No puede ser, no puede ser”, repite apesadumbrada una pensionista mientras elige si comprar o no los ingredientes necesarios para preparar una ensalada.

Los tomates nunca han sido baratos en Rusia, ya que provienen en su mayoría de otras latitudes, pero el pepino se ha vuelto inalcanzable para muchos consumidores. Es prácticamente imposible que cueste menos de 3.5 euros el kilo, es decir, casi lo mismo que la carne de cerdo.

La carta es más cara

Muchos rusos han tenido que renunciar a la carne roja y conformarse con el pollo. La ternera difícilmente baja de los 8-9 euros.

También se ha disparado el coste de la carne picada, 4.5 euros el kilo, con la que se hacen los famosos filetes rusos. Por todo ello, los supermercados retiran cada vez más productos cárnicos debido al descenso de su consumo, ya que superan su caducidad sin abandonar las estanterías.

El pescado fresco es un artículo al alcance solo de los rusos más pudientes. Pero es que el congelado tampoco se lo pueden permitir los consumidores con salario medio. El salmón cuesta 30 euros.