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Viena EFE
La conferencia, que concluyó ayer y se celebró con el lema ‘Bajo destrucción’, reveló que algunos líderes, como el canciller alemán Friedrich Merz, ya dan por muerto el orden mundial basado en las reglas en un mundo en el que grandes potencias rivalizan entre sí y EE. UU. ha cambiado su actitud hacia un histórico aliado como Europa.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, habló de “renovación y restauración” de los lazos transatlánticos y de las instituciones internacionales, pero bajo los términos del presidente de EE. UU., Donald Trump.
“Escuchamos profundas expresiones de duda, dudas sobre si nosotros, en lo que solíamos llamar Occidente, seguimos compartiendo los mismos valores, si seguimos jugando con las mismas reglas, si realmente seguimos estando en el mismo equipo”, resumió el presidente de la CSM, Wolfgang Ischinger, el sentir de muchos líderes.
Según explicó a EFE Olaf Boehnke, analista de la consultora internacional Rasmussen Global, las reacciones al discurso del jefe de la diplomacia estadounidense “fueron positivas”, pero “la relación entre Europa y Estados Unidos se parece cada vez más a la de Europa con China”.
Primero era socia de los europeos, luego socio y competidor, después competidor y rival sistémico, y ahora también adversario, dijo. “Entre Europa y Estados Unidos solo falta lo de adversario”, concluyó.
En este contexto, quedó claro que Europa se ha despertado por la “patada en el culo” de Trump, como describió este domingo la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, mientras los líderes se han acercado y mostrado una mayor unidad.
Ese despertar implica mantener el camino iniciado hacia la independencia y soberanía europea, aunque eso se haga con la esperanza de que se puedan reconstruir unas relaciones transatlánticas dañadas, como también dijo Merz y subrayó su homólogo francés, Emmanuel Macron.
Objetivo compartido
Durante la conferencia, Alemania, Francia y el Reino Unido expresaron su voluntad de “intensificar” la “seguridad compartida, un deseo manifestado después del último pulso de los europeos con Trump sobre Groenlandia.
La alta representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior y de Seguridad, Kaja Kallas, rechazó la creación de un Ejército europeo, pero sí coincidió en que es “urgente en este momento reforzar nuestros ejércitos” nacionales.