Opinión
Presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía, profesor universitario
Es fundamental la recuperación de las fuerzas y el replanteamiento de los meses venideros. También son meses de preparación para lo que sigue. Para algunos el verano es el momento de capacitaciones, de acondicionamientos académicos, de organizaciones y planificaciones. En este tiempo se elabora, se piensa en los pasos siguientes, se destinan recursos para su ejecución en los plazos correspondientes. Hay un apresto consciente, responsable, compartido, un plan para distribuir responsabilidades y la esperanza de resultados mejores.
En contraste, para otros, no hay descanso. Ajenos a los sistemas formales de enseñanza, apartados de cualquier marco que proteja sus tiempos no lectivos, tienen que sobrevivir con aquello que puedan realizar con sus capacidades. Y a veces tienen que hacer actividades que no necesariamente se alinean a sus competencias académicas. Esta exclusión de la formalidad, arrojados al trabajo a destajo, los convierte en talento desaprovechado que busca caminos de vinculación laboral en estos meses en los que se reduce la demanda académica. Ellos no tienen descanso, permanecen activos en busca de oportunidades, con una persistencia que suele ser abrumadora porque el ciclo de búsqueda se repite año tras año, a pesar de los afanes por la incorporación a un circuito estructurado e institucional que reconozca e inserte su valor.
Por ello, los veranos no son iguales para todos. Unos, con todo derecho, gozan, se deleitan, se complacen de los beneficios de sus avances. Para otros, esta estación es el inicio de la incertidumbre, una forma de la zozobra, la extensión de su desasosiego. Son dos mundos que conviven en una época de indeterminación y turbulencia. Mientras que para unos es el momento del clímax del regocijo y se solazan en sus momentos que, repito, lo merecen y necesitan; sin embargo, para otro sector, la angustia crece, el verano es un signo de intranquilidad, un largo momento de oscuridad en plena explosión solar, el estío es una manera de la época invernal.