• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

Opinión

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Más manos, mejores escuelas: el impacto real del voluntariado


Editor
Mónica Fernández de Soto

Directora de Asuntos Corporativos del Clúster Pacífico (Colombia, Chile y Perú) de Procter & Gamble


En el Perú, el Estado ha avanzado en los últimos años con programas de inversión en infraestructura educativa, priorizando colegios en zonas vulnerables y rurales. Este esfuerzo es clave porque garantiza sostenibilidad, planificación y alcance nacional. No obstante, la magnitud de la brecha hace evidente que la corresponsabilidad también es necesaria. Allí, el voluntariado corporativo se convierte en un aliado estratégico que complementa la acción pública desde lo concreto, con acciones como mejorar salones, recuperar patios recreativos o acondicionar bibliotecas que inspiren la lectura en los niños.

Estas intervenciones requieren diagnóstico, coordinación con directivos y comprensión del contexto local. Cuando se rehabilita un espacio educativo, no solo se repara una estructura física, sino que también se refuerza el mensaje de que la educación importa. Esa señal impacta en la motivación de los estudiantes y en el compromiso de las familias con la escuela.

Pero la infraestructura, por sí sola, no es suficiente. La educación también necesita estímulos creativos que despierten la curiosidad. En ese sentido, iniciativas que integran cuentos, narraciones o formatos innovadores (como audiocuentos) permiten que los niños desarrollen habilidades cognitivas, emocionales y sociales.

Este enfoque integral, que combina espacios dignos con recursos pedagógicos atractivos, demuestra que educar no es solo transmitir información; sino también generar entornos donde aprender sea una experiencia positiva. Aquí, el voluntariado aporta valioso tiempo, conocimiento cualificado y gestión. Personas que, desde sus profesiones, aplican habilidades en planificación, logística y ejecución para convertir proyectos en realidades.

El papel del Estado continúa siendo central. Su capacidad de articular políticas públicas y presupuestos permite escalar soluciones. Sin embargo, las alianzas estratégicas en este frente son aún más importantes. Cuando el sector público, privado y comunidad civil trabajan alineados, los resultados se potencian. La infraestructura educativa, bien intervenida, se convierte así en una plataforma para el desarrollo social.