Opinión
Jefe institucional del IGP
Desde el Instituto Geofísico del Perú (IGP), mantenemos operativo y en constante funcionamiento el Sistema de Monitoreo de Huaicos en las nacientes de la quebrada Jicamarca, reforzando la vigilancia en tiempo real para generar información técnica clave que permita a las autoridades regionales y locales tomar decisiones oportunas para la prevención, reducción y respuesta ante emergencias.
El monitoreo continuo en estas quebradas nos permite detectar con anticipación variaciones en los cauces y niveles de agua que podrían indicar la ocurrencia de un huaico, así como el volumen del flujo que, sumado a una topografía de alta resolución, nos permite generar información para alertar oportunamente a las entidades de emergencia y salvaguardar a la población que habita en zonas de riesgo. Gracias a la operación del sistema, es posible disponer de información vital de hasta 50 minutos de anticipación para Sedapal, un margen de tiempo crucial para reducir impactos y evitar consecuencias mayores.
El trabajo interinstitucional entre el IGP y Sedapal nos permite apoyar con ciencia y desarrollo tecnológico el abastecimiento de agua potable para Lima Metropolitana. De presentarse un huaico, con la información generada, se puede adoptar medidas preventivas para proteger la Planta de Tratamiento de Agua La Atarjea, evitando el ingreso de material aluvial a sus instalaciones y garantizando la continuidad de este servicio esencial para millones de ciudadanos.
El sistema opera mediante cuatro estaciones de vigilancia ubicadas en puntos clave de las quebradas, equipadas con cámaras, sensores y equipos especializados que transmiten datos e imágenes en tiempo real. Esta información se comparte permanentemente con las autoridades competentes, fortaleciendo la preparación, mejorando la capacidad de respuesta y contribuyendo a la reducción del riesgo de desastres.
El monitoreo no solo permite observar las condiciones actuales de estas quebradas, sino también generar información útil para ejecutar acciones preventivas, alertar a la población en zonas críticas y apoyar a los gobiernos locales y regionales en la gestión del riesgo. De esta manera, el IGP reafirma su compromiso con el monitoreo permanente, la investigación científica y la difusión oportuna de información técnica, en coherencia con su misión: ciencia para protegernos, ciencia para avanzar.