Tres hermanos cusqueños conquistan la NASA con sus raíces siempre presentes
El éxito de Jackelynne, Herbert y Ayda Silva, se sustentan en dos palabras claves: esfuerzo y trabajo. Hoy son puntales en la Agencia Espacial estadounidense.
Su historia, tejida con sacrificio familiar y pasión por la ciencia, inspira a generaciones enteras en Perú. Juan y Gerardina, sus padres, le inculcaron el valor de la educación, los hermanos crecieron entre Cusco, Lima y Arequipa, siempre unidos por el mantra paterno: "estudiar, estudiar y estudiar".
Jackelynne contó a la agencia Andina que el empeño y las palabras guía de sus padres fueron el motor de su éxito, un ejemplo que también impulsó a Herbert, ingeniero mecánico en la NASA, y a Ayda, especialista en justicia criminal en el Museo de la Agencia Espacial de Estados Unidos.
"Son mi modelo a seguir, gracias a ellos estoy donde estoy, lo mismo para mis hermanos. Ha sido su empeño, su sacrificio, sus palabras guía, de educación, de regaño, de impulso para seguir adelante, contribuyó a lo que hemos podido adquirir", dice con emoción.
Jackelynne cuenta que su interés por la ciencia se forjó en el colegio María de la Merced en Arequipa, donde los trabajos en equipo y la exploración fomentados por profesores la inspiraron por una carrera de investigación.
A los 15 años, un viaje vacacional a Estados Unidos se convirtió en su destino definitivo: completó allí sus estudios escolares, licenciaturas, dos maestrías y un doctorado en ciencias.
Su primera prueba en la NASA, frente a cohetes imponentes, selló una década de logros. "Me llamaron para una investigación en la NASA Johnson Space Center. Pensé que iba a estar allí solo un día y ya llevo 10 años", revela.
Orgullosa de sus raíces cusqueñas
Jackelinne, casada con un dominicano y madre de dos hijos, mantiene vivas sus raíces peruanas en familia. Sus pequeños -asegura- crecen con tradiciones cusqueñas, danzas andinas y huaynos que suenan camino al trabajo. "Cusco es comida, tradición, baile; lo llevo siempre conmigo", afirma, orgullosa de un Perú que resuena en su día a día.
La fe es otro pilar: criados en un hogar católico, sus padres les enseñaron que los milagros llegan al mantenerse cerca de Dios y la Virgen María. Jackelinne se aferra a esa inspiración divina, combinada con la pasión y el esfuerzo total. "Si nos gusta algo, hagámoslo bien, porque a medias no vale", sentencia, exaltando la capacidad innata de los peruanos.
Herbert y Ayda, igualmente brillantes, completan este trío estelar desde la NASA, demostrando que el talento peruano trasciende fronteras. Su trayectoria subraya que con raíces firmes, educación rigurosa y determinación, los sueños espaciales son alcanzables.
La historia de este trío nacional no solo celebra el éxito individual, sino el poder de la familia y la cultura andina en la conquista del cosmos.
"La convocatoria a los comicios no puede limitarse a un acto administrativo ni a una promesa retórica: exige señales claras de compromiso democrático." pic.twitter.com/zlfzXLIMz9