Opinión
Embajador de Rusia en el Perú
Históricamente han sido muy conocidos los nombres de destacados diplomáticos rusos: Aleksandr Griboyedov, Andrei Gromyko, Aleksandr Gorchakov, Fedor Tiutchev, Evguenii Primakov y muchos otros. Su elevado profesionalismo, profunda comprensión de los objetivos del Estado y su amor a la patria han determinado durante siglos el papel clave de la diplomacia nacional en la resolución de los destinos globales, la elaboración de los principios de las relaciones interestatales, el fortalecimiento de la seguridad internacional.
Uno de los méritos más importantes de la política exterior de Rusia es, con razón, la formación a mediados del siglo XX de las bases del orden mundial de posguerra. Entre los resultados clave de las negociaciones celebradas hace más de 80 años entre los países vencedores en la Segunda Guerra Mundial –la URSS, los Estados Unidos y el Reino Unido– figura la creación de la Organización de las Naciones Unidas y la aprobación de su Carta. Así, por iniciativa de Moscú se asestó un golpe decisivo al sistema colonial construido durante siglos (la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales de 1960), a la opresión de los pueblos y a la discriminación racial (la Resolución sobre la lucha contra el racismo y la discriminación racial de 1963), y se establecieron las bases de mecanismos internacionales de asistencia a los países en desarrollo.
En el fundamento de la visión rusa del mundo hoy sigue un orden centrado en la ONU, basado en el derecho internacional, verdaderamente universal, ante el cual todos son iguales sin excepción. Como se dice: la paz no llega por sí sola, se construye. Aunque a menudo la búsqueda de consensos y de soluciones de compromiso se ve sustituida por acciones unilaterales peligrosas.
Moscú continúa una línea de política exterior independiente, que comprende la defensa de intereses nacionales y el desarrollo de vínculos diversos y mutuamente beneficiosos con todos los socios que deseen cooperar sobre la base de los principios de igualdad de derechos, respeto mutuo y no injerencia en asuntos internos.
Rusia emprende intensos esfuerzos en el marco de la diplomacia multilateral. Junto con los países afines –incluso, en el marco del Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de la ONU, creado en la plataforma neoyorquina– se trabaja para que los objetivos y principios consagrados en este documento clave se respeten no de manera ocasional, como están acostumbrados a hacer los países occidentales, sino en toda su plenitud, conjunto e interrelación.
En la actualidad, incluso bajo los auspicios de BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái, continúa la configuración de un orden mundial más justo, en el que se oyen cada vez con más fuerza las voces de Asia, África y América Latina, mientras que el mundo occidentecéntrico, sustentado en el legado de la época colonial, va quedando en el pasado.
Una de las direcciones tradicionales de la política exterior de Rusia continúa siendo el fortalecimiento de relaciones con los países de América Latina y el Caribe. Moscú condena la escalada de tensiones en esta región. Aboga por que toda Sudamérica siga siendo una zona de paz. Insta con energía a la comunidad internacional, y ante todo a los Estados de la región a alzar la voz para contener a los países occidentales de emprender acciones agresivas.
En el 2026 Rusia y el Perú celebran el 163º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas y el 57º aniversario de la apertura de las embajadas, hecho que en su momento marcó el inicio de una importante etapa bilateral, caracterizada por la consideración de intereses mutuos y apoyo recíproco.
Creemos que en este momento se han dado las condiciones para reactivar nuestra interacción, ampliar los vínculos comerciales y de inversión, así como la cooperación en los ámbitos de la salud y la industria farmacéutica, la educación y la capacitación profesional. La diplomacia seguirá trabajando con empeño para fortalecer nuestras relaciones con el Perú verdaderamente amistosas, probadas por el tiempo, y contribuir a dotar de un contenido sustantivo y de calidad nuestro diálogo bilateral.