• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

Editorial

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Confianza y solidez fiscal

Mantener reglas claras y decisiones técnicas responsables es clave para sostener la confianza de los mercados y garantizar crecimiento, inversión y mayores oportunidades para los peruanos.

Así lo ratifica el reconocimiento Sovereign Local Currency Deal of the Year, otorgado por LatinFinance, una de las instituciones más especializadas y respetadas en el análisis de las principales operaciones financieras soberanas y corporativas de América Latina.

La distinción, anunciada recientemente, resalta la exitosa emisión benchmark en moneda local de la República del Perú con vencimiento en el 2035.

Se trata de la segunda mayor emisión en moneda local del país, que no solo cumplió con sus objetivos financieros, sino que también superó las expectativas del mercado. La operación alcanzó uno de los rendimientos más ajustados registrados desde noviembre del 2019 y, en su momento de mayor demanda, el interés por la emisión llegó a 14,000 millones de soles, lo cual evidencia la confianza de los inversionistas en la solidez macroeconómica y fiscal del Perú.

La operación, por un monto de 10,000 millones de soles, formó parte de una decisión responsable del Estado orientada a asegurar los recursos necesarios para el año fiscal 2025 en condiciones favorables y con una visión de mediano y largo plazo.

Esta estrategia permitió ordenar los compromisos financieros del país y otorgar mayor estabilidad y previsibilidad al manejo económico.

Asimismo, al fortalecer el endeudamiento en moneda nacional, el Perú reduce su dependencia de factores externos y mitiga su exposición a escenarios de volatilidad financiera y cambiaria.

Este respaldo internacional se suma a indicadores objetivos que refuerzan la confianza que proyecta el país: una inflación controlada, que cerró en 1.51% en el 2025; un nivel de Reservas Internacionales Netas equivalente al 28% del PBI a diciembre de ese año; el cumplimiento estricto de la regla fiscal, con un déficit que cerró en 2.2% del PBI; y una trayectoria de crecimiento que mantiene al Perú entre las economías más dinámicas de la región.

Más allá del reconocimiento, el mensaje es claro: hemos optado por la responsabilidad y la disciplina como ejes de su política económica.

Esa decisión no es menor en un contexto de incertidumbre regional y global, y en medio de un proceso electoral interno, en el que la tentación de relajar la prudencia fiscal suele ser alta.

Por ello, el desafío político hacia adelante es preservar y fortalecer esta credibilidad.

Es un reto que compromete al Estado en su conjunto, al sector privado y a las fuerzas políticas, todos orientados hacia un mismo propósito: mantener reglas claras y decisiones técnicas responsables es clave para sostener la confianza de los mercados y garantizar crecimiento, inversión y mayores oportunidades para los peruanos.