Opinión

Director de Investigación en IA en Zoho
Sin embargo, estas cifras esconden un escenario más desafiante. Muchas compañías aún no logran materializar el retorno esperado de sus inversiones. Un informe de Boston Consulting Group revela que solo el 5% de las empresas afirma haber obtenido beneficios significativos del uso de herramientas de inteligencia artificial. Este contraste ha impulsado una etapa de revaluación estratégica, en la que el valor, la medición de resultados y la confianza en los sistemas se vuelven prioritarios.
En este contexto, se perfilan cinco tendencias clave que marcarán la evolución de la IA empresarial en el 2026. En primer lugar, crecerá la adopción de plataformas unificadas. La fragmentación de datos limita el potencial de la IA, por lo que integrar información proveniente de múltiples fuentes en tiempo real dejará de ser una tarea exclusiva del área de TI para convertirse en un eje del gobierno corporativo.
En segundo lugar, las empresas migrarán hacia arquitecturas de IA modulares. En lugar de depender de grandes modelos genéricos, invertirán en componentes especializados, diseñados para procesos específicos, lo que permitirá mayor control, eficiencia y rapidez en la adopción.
La tercera tendencia será el desarrollo de modelos de IA a la medida. El entrenamiento por industria permitirá responder consultas complejas con mayor precisión, al tiempo que muchas organizaciones optarán por operar estos modelos en infraestructuras propias para proteger la privacidad, cumplir regulaciones y personalizar su uso.
Asimismo, la sostenibilidad ganará protagonismo. El alto consumo energético de los centros de datos impulsará la adopción de modelos más pequeños y eficientes, capaces de ofrecer resultados comparables con un menor impacto ambiental.
Finalmente, avanzaremos hacia agentes de IA más inteligentes y autónomos, con aprendizaje continuo y mayor colaboración con las personas. Aun así, el criterio humano continuará siendo indispensable para asegurar ética, coherencia y dirección estratégica.
En el 2026, la IA será evaluada menos por su novedad y más por su capacidad de generar valor real, operar de forma responsable y fortalecer la toma de decisiones empresariales.