• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

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Estados Unidos y Rusia están dispuestos a negociar un nuevo acuerdo

Nuevo tratado de desarme nuclear

Analistas sostienen que un nuevo pacto debe contemplar la realidad de hacerlo participar a nuevas potencias atómicas.

“Ambas partes, Rusia y EE. UU.,son conscientes de la necesidad de un pronto comienzo de las negociaciones sobre este tema”, señaló Dmitri Peskov, portavoz presidencial, en su rueda de prensa telefónica diaria.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, rechazó la propuesta rusa de prolongar por un año los límites contemplados por el tratado y abogó por negociar un documento “nuevo, mejorado y modernizado”.

Vacío

“Ayer expiró el Tratado de Reducción de Armamento Estratégico y ha surgido un vacío (...), en principio, Rusia está preparada para cualquier desarrollo de los acontecimientos”, dijo Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores ruso.

Añadió que “Rusia prefiere el diálogo”, que habrá que ver en qué medida Estados Unidos también está dispuesto a ello, y recordó el comunicado que emitió el Ministerio de Exteriores y en el que Moscú se desvinculaba de las obligaciones contempladas por el tratado.

Peskov confirmó que ambas partes celebraron consultas al respecto en Abu Dabi, donde abordaron la posibilidad de prolongar los límites contemplados por tratado y confirmaron que “asumirán posturas responsables”.

Trump

“En lugar de prorrogar el tratado ‘New START’, un acuerdo mal negociado por Estados Unidos que, ante todo, está siendo violado flagrantemente, deberíamos encargar a nuestros expertos nucleares que trabajen en un tratado nuevo, mejorado y modernizado que pueda perdurar en el futuro”, replicó Trump en un mensaje en su red social Truth Social.

Trump quiere que China, que dispondría ya de más de medio millar de cabezas nucleares, participe en las próximas negociaciones de desarme. Al respecto, en el mismo foro que Jian, Estados Unidos acusó abiertamente a Beijing de haber realizado “una acumulación masiva y deliberada” de armas nucleares.

“Este aumento es opaco y no está sujeto a ninguna limitación en materia de control de armamento, lo que simboliza el cambio que se ha producido en el entorno estratégico (nuclear) mundial en los últimos 15 años”, señaló el subsecretario de Estado para el Control de Armamento del Gobierno estadounidense, Thomas DiNanno.

El funcionario sostuvo que a partir del 2010, cuando se firmó el START III, Estados Unidos y Rusia redujeron sus arsenales estratégicos a mínimos históricos, oportunidad que Beijing aprovechó “para comenzar a ampliar su arsenal a su propio ritmo”.

“China sigue en camino de tener más de 1,000 ojivas nucleares para 2030”, declaró.

Europa

Rusia no solo apoya la postura del gigante asiático, sino que exige que Francia y el Reino Unido se sumen a un futuro tratado de desarme.

“Francia mantiene su pleno compromiso, en particular en el marco del P5, con la profundización del diálogo sobre reducción de riesgos y doctrinas, con miras a fortalecer nuestra seguridad colectiva”, dijo este viernes el portavoz del Ministerio de Exteriores, Pascal Confavreux, en un comunicado.

El Proceso P5 reúne a los cinco Estados poseedores de armas nucleares –China, Francia, Rusia, el Reino Unido y los Estados Unidos– reconocidos por el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) en un foro dedicado a discutir sus responsabilidades únicas.

Para París, Rusia es responsable de esta situación, ya que suspendió su participación en el START en el 2023, aunque nunca lo abandonó, y ha tomado “numerosas medidas que socavan la arquitectura internacional de control de armas nucleares”.

Tratados

Términos como desarme, control de armamento, no proliferación y mecanismos de verificación han quedado de la noche a la mañana obsoletos. Ahora vuelven a conjugarse conceptos como disuasión nuclear o carrera armamentista.

La disolución del tratado “no puede llegar en peor momento, ya que el riesgo de que se emplee una bomba nuclear es el mayor en varias décadas”, dijo Guterres.

Políticos y expertos temen que el fin del START III represente también el ocaso del Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear, en vigor desde 1970, dos años antes del primer tratado de desarme SALT.

El TNP, que es la última barrera ante el descontrol nuclear, ya que impide que los países adquieran armas de destrucción masiva, debe ser renovado este año.

Entre otras cosas, el START III garantizaba la paridad nuclear, es decir, que ambas potencias aceptaban su Destrucción Mutua Asegurada (MAD, según sus siglas en inglés) en caso de guerra, concepto que hacía imposible un conflicto con el uso de bombas atómicas.

Nueva realidad

Los expertos temen que ahora Moscú y Washington se sientan con las manos libres para desplegar el arsenal oculto en sus silos o incluso incrementarlo.

Trump ha promovido el escudo antimisiles Cúpula Dorada, un proyecto de cientos de miles de millones dólares, que incluye el empleo de misiles intercontinentales y que puede abrir una carrera armamentista en el espacio exterior.

Además, ha planteado la posibilidad de reanudar los ensayos nucleares, otro vestigio de la Guerra Fría, tras lo que Moscú modernizó el polígono de pruebas de Nueva Zembla (en la región del Ártico).

Al respecto, Medvédev aseguró que la ‘Cúpula Dorada’ representa una violación de los principios que defendía el START III y advirtió de las pruebas nucleares complicarían un futuro diálogo estratégico ente Rusia y Estados Unidos.

Rusia respondió desplegando armas nucleares tácticas en Bielorrusia, pero los expertos consideran que Putin no está interesado en incrementar su arsenal, ya que cuenta con la carta del armamento hipersónico, terreno en el que dice contar con una clara superioridad respecto al resto de potencias. (EFE/AFP)

Rechaza llamamiento

Por alusiones, China aseguró, en la Conferencia de Desarme de la ONU, que no participará por el momento en negociaciones nucleares con Rusia y EE. UU.

“Las capacidades nucleares de China de ninguna manera se encuentran a nivel de Estados Unidos o Rusia, por tanto China no va a participar en negociaciones de desarme nuclear en este momento”, sostuvo el embajador adjunto de China ante la sede europea de la ONU en Ginebra, Jian Shen.

Consideró que desde el punto de vista de su gobierno, los Estados poseedores de los mayores arsenales nucleares deben asumir sus responsabilidades en cuanto al desarme nuclear, aprobando reducciones importantes de una forma que pueda ser verificada y legalmente obligatoria.

China lamentó el vencimiento del tratado START III, que aseguró que fue “vital” para mantener la estabilidad nuclear mundial.