Editorial
Detrás de estas mejoras, reales y decisivas se encuentra un proceso que el Perú ha asumido como un desafío ineludible: la transformación digital del sector público.
Durante el 2025, ese esfuerzo dio resultados tangibles. Un total de 54 entidades públicas reportaron avances significativos en la implementación del gobierno y la transformación digital, alcanzando niveles de cumplimiento iguales o superiores al 75% de las acciones esenciales definidas.
Ministerios, organismos públicos y reguladores, programas sociales, entidades adscritas, instituciones académicas públicas y gobiernos locales fueron reconocidos por la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), mediante la Secretaría de Gobierno y Transformación Digital (SGTD), como evidencia de un Estado que avanza hacia una gestión más moderna y centrada en los ciudadanos.
Entre los principales hitos destacan la implementación de la Mesa de Partes Digital, la integración a la Plataforma Digital Única del Estado (Gob.pe), la adopción del Modelo de Gestión Documental Digital, la publicación de datos abiertos y el fortalecimiento de la seguridad digital. Estas acciones no son meros requisitos técnicos: constituyen la base de un nuevo vínculo entre el Estado y la población, sustentado en la eficiencia, la transparencia y la confianza.
Los beneficios son claros. La digitalización de la atención documentaria, por ejemplo, permite a los ciudadanos presentar solicitudes desde cualquier lugar del país, reduciendo tiempos y costos. La interoperabilidad entre entidades evita la duplicación de información y simplifica procedimientos. La apertura de datos, por su parte, fortalece la transparencia y la rendición de cuentas. En este esfuerzo, la labor de la PCM ha sido fundamental para acompañar técnicamente a las diferentes instituciones.
Los avances alcanzados por las entidades públicas son alentadores y confirman que este proceso se ha convertido en un camino sin retorno. La transformación digital es hoy una política de Estado que debe ser sostenida y profundizada con decisión, más allá de los cambios de gobierno o de coyunturas políticas. Porque apostar por un Estado digital es apostar por un Perú mejor preparado para enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades que el mundo ofrece.