Mundo
“Nos llevamos muy bien. Él y yo no éramos exactamente los mejores amigos, pero no me sentí insultado porque nunca lo había conocido”, señaló Trump en la Casa Blanca, horas después de que concluyera la reunión.
Cooperación
Ambos países ya están “trabajando” en la cooperación contra el narcotráfico, la principal preocupación del inquilino de la Casa Blanca.
“La impresión que tengo es positiva”, explicó por su parte Petro ante la prensa en la embajada colombiana.
No hubo declaraciones conjuntas a la prensa en el Despacho Oval, y la recepción a Petro fue discreta, sin que Trump saliera a recibirlo en la puerta, como acostumbra con otros dignatarios.
Pero ambos líderes, uno proveniente de una guerrilla de extrema izquierda, el otro un empresario dispuesto a resucitar abiertamente la injerencia en América Latina, mostraron deseo de dejar atrás las recriminaciones ante cambios clave en la región, como en Venezuela.
Petro reveló que le había pedido a Trump que haga de mediador entre Colombia y Ecuador, enzarzados en una guerra arancelaria, y aseguró que el republicano, que se vanagloria de haber resuelto ocho conflictos en todo el mundo, aceptó.
Narcotráfico
Pero de la reunión, celebrada con la asistencia de ambos cancilleres, del ministro de Defensa colombiano y del vicepresidente JD Vance, no salió ninguna medida en concreto.
Hay “confusión en torno a la realidad, por ejemplo el narcotráfico, líneas diferentes sobre cómo ver el problema. Nos agarramos de eso, que nos junta y que nos separa. ¿Qué nos junta? La libertad. Lo que nos junta es la libertad, y ahí empezó la conversación”, explicó Petro a la prensa.
“Volví a repetir lo mismo: hay que ir sobre los capos (...). La primera línea del narcotráfico no es la que te imaginas. Le pasé los nombres al presidente Trump. Están fuera de Colombia y hay que ir a por ellos”, enfatizó.
Aunque la conversación permitió rebajar las tensiones, Petro admitió que ambos siguen manteniendo opiniones diferentes en muchos asuntos.
Sin chantajes
Trump puso el foco en América Latina y esa decisión chocó con el desafío de líderes de izquierda en la región, y particularmente con el venezolano Nicolás Maduro y con Petro.
Maduro quedó fuera de juego tras ser derrocado y entregado a la justicia estadounidense. Y menos de una semana después, Petro tendió la mano a Trump, al que había calificado de “dictador”.
Trump replicó con medidas drásticas, como eliminar la certificación de la lucha antinarcóticos, e incluso con sanciones personales.
Petro debería “cuidar su trasero”, llegó a decir Trump.
Preguntado sobre esas sanciones personales, Petro replicó: “uno no puede actuar bajo chantajes”.