Editorial
El Foro Económico Internacional 2026, organizado por la CAF el 28 y 29 de enero, congregó a jefes de Estado, ministros y líderes empresariales con un objetivo central: evaluar cómo la región puede responder con estrategia y unidad a un entorno global marcado por tensiones comerciales y la competencia creciente por espacios de poder.
La agenda del Foro se estructuró en torno a los principales ejes que hoy definen la capacidad de la región para insertarse con mayor solidez en el escenario internacional.
El crecimiento y la estabilidad económica, la transición energética y climática, la transformación digital, la promoción de la inversión productiva y la cohesión social fueron abordados con un enfoque de resultados.
En representación del Perú participaron los ministros de Relaciones Exteriores, Hugo de Zela; de Economía y Finanzas, Denisse Miralles; y de Comercio Exterior y Turismo, Teresa Mera.
Su presencia permitió ratificar la firme apuesta de nuestro país por la integración regional y el desarrollo sostenible, así como su vocación de contribuir a la consolidación de una “voz propia” de América Latina y el Caribe, alejada de sesgos ideológicos, como destacó en una de sus intervenciones el canciller Hugo de Zela.
El Foro también ofreció la oportunidad de poner en relieve la solidez de los fundamentos macroeconómicos del Perú.
Los asistentes al evento pudieron constatar que, gracias a una política monetaria prudente y a una gestión fiscal responsable, el país mantiene una inflación baja (1.51% en 2025), un nivel de Reservas Internacionales Netas equivalente al 28% del PBI a diciembre de ese año y el cumplimiento de la regla de déficit fiscal que cerró el 2025 en 2.2% del PBI.
Como subrayó la titular de Economía, estos indicadores consolidan la imagen del Perú como un destino serio y confiable para la inversión global.
En consecuencia, el Foro dejó una señal política inequívoca: la inserción internacional de América Latina y el Caribe exige hoy coherencia estratégica y una lectura realista de los cambios en el escenario mundial.
En ese contexto, encuentros como el realizado en Panamá resultan fundamentales para alinear posiciones y avanzar hacia una visión compartida de desarrollo.
Para el Perú, la participación en este encuentro reafirma una línea clara de acción en el ámbito internacional: la de un país comprometido con el multilateralismo, la estabilidad y el diálogo como pilares de su proyección externa. El desafío es seguir consolidando esa presencia y contribuir, desde una postura responsable y constructiva, a una América Latina más fuerte, más integrada y con mayor capacidad de incidencia en el escenario global.