Política
La intervención se inició tras un riguroso trabajo de inteligencia militar y policial reforzado por información clave de las rondas campesinas. Las fuerzas del orden fueron alertadas sobre la toma de rehenes por parte de una organización criminal que buscaba controlar la cadena productiva ilegal –desde la extracción hasta la venta– mediante la extorsión y el uso de personal armado en los socavones.
Ante la gravedad de la amenaza, las fuerzas de élite del Cupaz, bajo la dirección del Comando Operacional del Norte, realizaron una incursión rápida y coordinada en la bocamina. Tras poner a salvo a los 29 trabajadores, los delincuentes huyeron hacia las profundidades de la mina.