Editorial
En ese contexto, los resultados alcanzados el año pasado representan un paso fundamental para la economía y para el país. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la inflación cerró el año en 1.51%, manteniéndose dentro del rango meta establecido por el Banco Central de Reserva (BCR) y registrando, además, el nivel anual más bajo de los últimos ocho años. Este desempeño ubicó al Perú como el país con la menor inflación entre las principales economías de América Latina.
La comparación regional es evidente. Mientras Argentina reportó una inflación anual de 31.5%, Bolivia alcanzó 20.4% y Colombia 5.1%, el Perú se situó muy por debajo incluso de economías como Brasil (4.26%), México (3.69%), Chile (3.50%) y Uruguay (3.65%). Este resultado refleja la solidez del marco macroeconómico y la eficacia de un esquema de metas de inflación que ha demostrado ser un ancla de estabilidad en contextos complejos.
Como ha señalado la ministra de Economía y Finanzas, Denisse Miralles, la baja inflación fue un factor clave para sostener el fortalecimiento de la demanda interna durante el año pasado, al preservar el poder adquisitivo de los hogares y favorecer un mayor dinamismo del consumo. Sumado al impulso de las inversiones, ello permitió que la economía peruana continúe en una ruta de crecimiento, aun en un entorno regional y global marcado por incertidumbres.
Este desempeño también pone en valor la acción técnica e independiente del BCR, cuya política monetaria ha contribuido decisivamente a consolidar la credibilidad y previsibilidad del sistema económico. Con estos indicadores, el Perú reafirma su posición como una de las economías más sólidas de la región, con fundamentos macroeconómicos que constituyen una ventaja competitiva clave frente a los desafíos y oportunidades que surjan en los próximos años.
Preservar esta fortaleza es una responsabilidad compartida que trasciende a cualquier gestión o coyuntura y compromete al conjunto de la sociedad. Exige decisiones coherentes, estabilidad política y un compromiso sostenido de todos los sectores. Hoy, el principal reto del Perú es afianzar una senda de crecimiento sostenido, fortalecer la confianza para atraer inversiones y convertir la estabilidad económica en progreso tangible, mejores oportunidades y mayor bienestar para todos los peruanos.