País
Esta dotación está conformada por textos escolares y cuadernos de trabajo elaborados en 31 lenguas originarias más seis variantes del quechua y castellano como segunda lengua, que se distribuyen de manera progresiva en 24 regiones del país, con prioridad en territorios de difícil acceso.
El ministro de Educación, Jorge Figueroa Guzmán, destacó que esta acción busca reducir brechas históricas y garantizar igualdad de oportunidades en el sistema educativo.
“Estamos haciendo un esfuerzo sostenido para que los materiales lleguen oportunamente a cada región. En comparación con el 2025, este año se ha incrementado la producción en 93,762 unidades, lo que permitirá que más niños y adolescentes inicien el año escolar aprendiendo en su lengua originaria”, señaló el funcionario.
Materiales educativos
Para el 2026, el Minedu está distribuyendo 257 títulos impresos en el marco del Modelo de Servicio Educativo Intercultural Bilingüe, de los cuales 230 están dirigidos a estudiantes y 27 a bibliotecas de aula.
A ello se suma la elaboración de 17 títulos en lenguas originarias adaptadas al sistema braille, destinados a estudiantes con discapacidad visual de los niveles inicial, primaria y secundaria.
De manera complementaria, 24,556 escolares de primaria que viven en zonas críticas de frontera recibirán lapiceros, cuadernos, lápices y reglas, con el fin de asegurar condiciones básicas para el aprendizaje.
Los materiales educativos en lenguas originarias representan el 6.3% del total nacional previsto para el 2026. La entrega se hace mediante las direcciones regionales de educación (DRE) y las unidades de gestión educativa local (UGEL).
Las regiones que concentran el mayor volumen de materiales educativos son Cusco, con 122,378 unidades; Puno, con 103,586; Ayacucho, con 91,336; Áncash, con 82,105, y Apurímac, con 77,116 unidades.
Distribución
Se informó que según lengua originaria, la mayor cantidad de materiales educativos corresponde al quechua, con 577,178 unidades, seguido del awajún, con 68,982; el aimara, con 47,216; el asháninka, con 40,310, y el shipibo-konibo, con 24,248.Asimismo, el Ministerio de Educación ha reforzado la atención a lenguas en riesgo de desaparición mediante la elaboración de materiales dirigidos a estudiantes que hablan amahuaca, jaqaru, madija, kakinte y secoya, como parte de su compromiso con la preservación lingüística y cultural del país.