• DOMINGO 15
  • de marzo de 2026

Opinión

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Reflexiones

La escasez de recursos naturales agudiza conflictos en el planeta


Editor
Luis Luján Cárdenas

Periodista y sociólogo


Los países ricos quieren seguir acumulando riqueza, conservar su poder y perennizar su dominio imperial, mientras que las naciones pobres o en vías de desarrollo están ingresando a la disyuntiva de vida o muerte por sus tierras y bondades naturales.

Por otro lado, los propietarios y CEO de las grandes corporaciones transnacionales se frotan las manos por los millonarios negocios y utilidades que obtendrán, en esta ocasión en Venezuela.

En el caso de América Latina, siempre hemos sido fuente de riqueza para otros desde que en el siglo XV fuimos invadidos por inmigrantes europeos procedentes de Inglaterra, España, Francia, Portugal y Holanda.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, nuestros recursos se orientaron mayoritariamente a los Estados Unidos. Hoy somos además proveedores de China, Unión Europea, Japón, Corea del Sur, India, Rusia y otras naciones.

Exportamos alimentos, productos agrícolas, mineros, madereros, hidrocarburos y, últimamente, tierras raras, este último un mineral clave para la transición energética, la industria de armas, tecnología avanzada y la reducción de emisiones de carbono.

¿Por qué Estados Unidos decidió intervenir Venezuela? Pues porque allí se encuentran las reservas petroleras más grandes del mundo, además de gas natural, hierro, oro, carbón, níquel, titanio, zinc, cobre, diamantes, bosques amazónicos y biodiversidad (10° en el mundo) en sus regiones amazónica, andina, atlántica y caribeña.

Pero se soslaya un elemento natural mucho más importante: el agua.

Sus reservas de agua dulce están estimadas en 1,325 km³, que coloca al país del libertador Simón Bolívar en el décimo lugar en el planeta.

Tiene agua suficiente para abastecer a sus 30 millones de habitantes durante 6,000 años. Ahora, los Estados Unidos contarían con una reserva hídrica para sus 400 millones de ciudadanos por un lapso de 500 años, medio milenio, ¡nada menos!

Y es que se agotan los bienes naturales en un mundo cuya industria militar y no militar, tecnología (IA, por ejemplo) y el aumento de la población están consumiendo aceleradamente el limitado stock base de recursos de la naturaleza.

Este 2026 estaremos en un nivel de déficit ecológico crítico. La red científica Global Footprint Network ha señalado que la humanidad consume recursos a un ritmo 80% más rápido de lo que los ecosistemas de la Tierra pueden regenerar en un año.

Actualmente, estamos utilizando el equivalente a 1.8 planetas Tierra para sostener nuestra demanda anual de bienes naturales.

Los recursos naturales ligados a la seguridad, defensa y supervivencia de las naciones poderosas están marcados por la geopolítica y la ley del más fuerte. Todo parece indicar que estamos ad portas de un tercer conflicto mundial.