• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

Editorial

FOTOGRAFIA

Cambio impostergable

“El Perú tiene la oportunidad de acelerar su transición energética, reducir su huella ambiental y avanzar hacia un ecosistema urbano más saludable y sostenible”.

El ministro Luis Bravo de la Cruz ha planteado, con claridad, la necesidad de avanzar hacia una matriz energética más limpia y moderna, que reduzca la dependencia de combustibles tradicionales y permita aprovechar de manera eficiente un recurso estratégico que el país produce: el gas natural. No se trata solo de un cambio tecnológico, sino también de un giro estructural que tiene implicancias económicas, ambientales y sociales.

El uso del gas natural en el transporte genera beneficios de amplio alcance. Por un lado, constituye un combustible significativamente más económico que el diésel o las gasolinas tradicionales, lo que representa un ahorro directo para miles de transportistas, empresas de carga y ciudadanos. Por otro, produce menores emisiones de CO2, material particulado y gases tóxicos, lo que contribuye a mejorar la calidad del aire y reduce enfermedades respiratorias que afectan a miles de peruanos, especialmente en zonas urbanas densas.

En un contexto global donde la sostenibilidad se ha convertido en un criterio central para medir competitividad, el Perú no puede permanecer rezagado. Avanzar hacia un transporte limpio es una decisión estratégica que permitirá cumplir compromisos climáticos internacionales, atraer inversión responsable y preparar al país para un futuro en el que la transición energética será un requisito, no una opción.

La reunión entre el Ministerio de Energía y Minas y la delegación de Pluspetrol, encabezada por su gerente general, evidencia que el sector privado está dispuesto a sumar esfuerzos en esta transformación. La masificación del gas natural, acompañada de nuevas exploraciones para ampliar reservas y de la extensión del servicio a regiones como Cusco, permitirá que los beneficios de este energético lleguen a más hogares, empresas y transportistas.

Sin embargo, esta transición requiere más que declaraciones. Se necesita una hoja de ruta clara, metas cuantificables, incentivos para la conversión vehicular, infraestructura adecuada de estaciones de carga y un marco regulatorio que brinde estabilidad al sector. Además, el Estado y las empresas deben trabajar conjuntamente para garantizar que la diversificación energética no solo se concentre en Lima, sino que además llegue a todas las regiones del país.

Enfrentar el cambio climático exige decisiones firmes. Apostar por un transporte más limpio y eficiente es una de ellas. El Perú tiene la oportunidad de acelerar su transición energética, reducir su huella ambiental y avanzar hacia un ecosistema urbano más saludable y sostenible. Este es el momento de asumir ese compromiso con visión de futuro y responsabilidad intergeneracional.