• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

Opinión

FOTOGRAFIA
Reflexiones

Corresponsabilidad parental: Cuidar también es contribuir


Editor
Leslie María Arcela Ordinola

Psicóloga


 

Esta creencia desconoce que el cuidado diario, el tiempo, la atención y la energía invertidos en la crianza constituyen también una forma de aporte esencial, tanto en el ámbito afectivo como en el económico.

Velar por la salud, la educación, la alimentación y el bienestar emocional de un menor exige una dedicación constante.

Este esfuerzo, asumido en su mayoría por las madres, implica una carga física, mental y emocional que no todos los progenitores están dispuestos a sostener, pero que resulta indispensable para garantizar un entorno estable y protector.

El artículo 481 del Código Civil, modificado por la Ley N.º 30550, establece que los alimentos deben fijarse considerando las necesidades del menor, las posibilidades del obligado y las circunstancias personales de ambos progenitores.

Esta norma reconoce además el trabajo doméstico no remunerado destinado al cuidado y desarrollo del hijo o hija como una forma válida de contribución económica. En consecuencia, quien ejerce el cuidado directo ya se encuentra cumpliendo con su parte del sostenimiento.

Desde la psicología, se reconoce que el cuidado no se limita a cubrir necesidades básicas. Implica sostener emocionalmente, contener, organizar rutinas, atender crisis y promover un desarrollo integral.

Invisibilizar este rol no solo desvaloriza a quien lo ejerce, sino que perpetúa una visión injusta y reduccionista de la crianza.

Como defensora de una Demuna he constatado que esta mirada centrada únicamente en lo económico continúa muy arraigada.

Sin embargo, el eje de toda decisión debe ser el interés superior del niño, niña o adolescente, entendido como su derecho a una vida estable, segura y afectivamente contenida.

La corresponsabilidad parental no puede medirse solo en cifras. Exige compromiso real, tiempo y presencia activa.

Cuidar también es contribuir, y reconocer ese aporte resulta fundamental para avanzar hacia una justicia familiar más humana y equitativa.