Opinión
Periodista
Si bien la violencia representa la manifestación más visible de represión a la libertad de prensa, en Venezuela también se han implementado otras acciones, muchas de ellas enmascaradas bajo un velo de legalidad, para limitar el pluralismo mediático y restringir la libre circulación de ideas.
Así, en los últimos 12 años, más de 100 diarios y revistas han cesado su impresión, y más de 200 estaciones de radio han dejado de transmitir, según el recuento del Instituto Reuters. La extinción de estos medios no se debe a su incapacidad para adaptarse a las tecnologías digitales, sino a la intensificación de las medidas destinadas a detener la acción del periodismo independiente.
Desde el 2012, los diarios enfrentan una grave escasez de papel, resultado de las restricciones impuestas por el gobierno de Chávez, que limitó la importación de ese insumo, así como de planchas de impresión y tintas. Además, el gobierno se atribuyó el derecho de decidir la cantidad a comprar y la forma de distribución, perjudicando especialmente a los medios críticos e independientes. Estas medidas se intensificaron bajo la administración de Nicolás Maduro, quien creó el Complejo Editorial Alfredo Maneiro para monopolizar la importación y venta de papel periódico.
En cuanto a las emisoras de radio, solo en el 2022 se vieron obligadas a cerrar al menos 95, según la revista digital LatAm Journalism Review, por órdenes de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), encargada de otorgar concesiones y habilitaciones administrativa para el uso y explotación del espectro radioeléctrico en Venezuela.
La coyuntura descrita exige a la comunidad internacional demandar a Venezuela que otorgue todas las garantías necesarias para que el periodismo opere con absoluta libertad. Sin el respeto y la protección de este derecho esencial, cualquier acción encaminada a restituir la democracia en ese país será insuficiente. La lucha por una Venezuela democrática comienza con el reconocimiento de la importancia de un periodismo independiente, capaz de informar y comunicar sin censura ni represalias.