• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

Editorial

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Avance que debemos consolidar

“El Perú ha demostrado que puede crecer con solidez. El reto ahora es sostener ese crecimiento con visión de largo plazo, institucionalidad fuerte y políticas que traduzcan estabilidad en bienestar para todos.”

La fortaleza de la demanda interna fue uno de los pilares de esta expansión. La inversión privada creció en promedio 8.3%, impulsada por proyectos estratégicos como Toromocho II, Chalcobamba I y San Gabriel, que fortalecieron la capacidad productiva y contribuyeron al dinamismo exportador. A ello se sumó el notable repunte de la inversión pública –10.5% en promedio– gracias a una mejor ejecución del gasto y a políticas contracíclicas oportunas. La inauguración del Terminal Portuario de Chancay en el 2024 consolidó al país como un hub logístico del Pacífico, abriendo nuevas oportunidades para la agroindustria, la minería y el comercio exterior.

La expansión de las exportaciones, que crecieron 36.5% en el periodo y superaron los 86,000 millones de dólares en el 2025, reforzó la balanza comercial y fortaleció el flujo de divisas. Este dinamismo se vio acompañado por un proceso sostenido de adjudicación de proyectos bajo la modalidad de APP, así como la continuidad de la Línea 2 del Metro de Lima y la ampliación del Aeropuerto Jorge Chávez, iniciativas que cimentan la infraestructura para el desarrollo futuro.

En el frente fiscal, el país mantuvo uno de los déficits más bajos de la región y preservó una composición saludable de su deuda pública. Las reservas internacionales netas alcanzaron el 28% del PBI en el 2025, un nivel ampliamente superior al de otras economías latinoamericanas. Esta fortaleza externa explica, en buena medida, que el riesgo país del Perú se ubicara en promedio como el segundo más bajo del continente, reduciendo el costo del financiamiento para empresas, hogares y el propio Estado. A nivel monetario, la inflación promedio de 4.4% –la más baja de América Latina– confirmó la efectividad del esquema de metas de inflación y la independencia del BCR.

Estos avances no deben asumirse como permanentes. Consolidarlos exige responsabilidad fiscal, disciplina en el gasto y un compromiso firme con la estabilidad. El Gobierno ha definido una agenda orientada a fortalecer ingresos más estables, mejorar la eficiencia del gasto público, mantener la deuda por debajo del límite legal y avanzar en el Acuerdo Fiscal para el Crecimiento Sostenible. Este camino, alineado con buenas prácticas internacionales y con el respaldo de organismos como el FMI y la OCDE, permitirá preservar los logros alcanzados y enfrentar con solvencia los desafíos del próximo ciclo económico.

El Perú ha demostrado que puede crecer con solidez. El reto ahora es sostener ese crecimiento con visión de largo plazo, institucionalidad fuerte y políticas que traduzcan estabilidad en bienestar para todos.