• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

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Prevención eléctrica en verano


Editor
Kevin Chancavilca

Ingeniero de producto de Cables Eléctricos CELSA


Uno de los problemas más frecuentes en las casas de playa es el envejecimiento silencioso del cableado. La brisa marina y la humedad penetran lentamente en tomacorrientes, interruptores y tableros eléctricos, afectando su aislamiento sin que el daño sea visible a simple vista. Confiarse en que “todo está bien porque siempre funcionó” es una apuesta peligrosa. Por ello, una revisión eléctrica previa al inicio del verano no debería verse como un gasto, sino como una inversión básica en seguridad.

A este escenario se suma el aumento del consumo eléctrico típico de la temporada. Refrigeradoras encendidas las 24 horas, ventiladores, aires acondicionados, bombas de agua, parrillas eléctricas y una infinidad de cargadores suelen funcionar al mismo tiempo. Muchas de estas instalaciones no fueron diseñadas para una demanda constante ni elevada, lo que incrementa el riesgo de sobrecalentamiento, cortocircuitos e incluso incendios.

Otro punto crítico, a menudo subestimado, es la puesta a tierra. En zonas costeras, donde se camina descalzo y el contacto con el agua es cotidiano, contar con un sistema de puesta a tierra funcional puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia. Una fuga de corriente en un ambiente húmedo, sin esta protección, puede causar descargas eléctricas graves.

Lo preocupante es que muchas emergencias podrían evitarse con decisiones simples y responsables. Revisar el estado de los tomacorrientes, evitar extensiones improvisadas, no sobrecargar enchufes, usar productos certificados y mantener cables y equipos lejos del agua son acciones al alcance de cualquiera. Del mismo modo, desconectar los aparatos cuando la casa queda vacía reduce riesgos y prolonga la vida útil de los equipos.

Las casas de playa no son viviendas “de segunda categoría”. Requieren el mismo nivel de cuidado que un hogar permanente porque en ellas habitan –aunque sea por temporadas– familias, niños y adultos mayores. La prevención eléctrica no solo protege la infraestructura del inmueble, sino que también cuida lo más importante: la seguridad y la tranquilidad de quienes buscan en el verano un tiempo de descanso, no de accidentes evitables.