• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

Opinión

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Reflexiones

Basta de temerle al espejo


Editor
Verónica Coello Moreira

Comunicadora social y escritora


Parece que últimamente la exigencia para las mujeres ha escalado niveles de terror. Veo niñas de 11 años hablando de una rutina de belleza que incluye productos hidratantes para luego comentar sobre maquillaje “natural” que usan a diario, repito, niñas de 11 años y solo puedo pensar ¿qué tipo de adultos están rodeando a las nuevas mujeres que permiten tamaña estupidez?

De esta manera, me estoy fijando con más frecuencia en que muchas mujeres viven aterrorizadas por el paso del tiempo y las caras empiezan a deformarse de tal manera que hay un punto en el que la mayoría de los rostros de las mujeres con más de cincuenta años se parecen: labios inflados para parecer “jugosos y naturales”, pómulos con relleno, cejas arqueadas como resultado del bótox y pieles estiradas a punta de hilos “naturales” o líquidos que dicen que se reabsorberán, pero todo es mentira y nada es natural, me pregunto ¿para quién es tanta agresión al cuerpo? ¿para quién es esa sobredosis de inyecciones para inflar el rostro y chupar el cuerpo? ¿hasta qué punto la aprobación social es el motor? Recordemos que el amor propio viene de aceptar, que no es lo mismo que descuidar. Está bien cuidarse, pero agredir al cuerpo con tantos químicos disfrazados de elementos naturales es por demás, una práctica que puede traer terribles consecuencias.

Corolario, comprendo que nadie quiera lucir mal, está bien. Aceptarse no implica abandonarse, pero sí incluye un respeto por nuestro cuerpo y una dignidad que viene de reconocer que el paso del tiempo es un regalo, que la eterna juventud no existe y que la mujer enloquecida con ser la más bella del lugar, está bien para cuento de hadas sin final feliz. La vida es mucho más que una carrera desbocada por esconder el paso del tiempo. Sé de algunas mujeres cuya motivación es el terror de que el esposo se vaya con una más joven, otras, quieren verse atractivas para hombres más jóvenes o de la misma edad, pero la meta sigue siendo la mirada del otro ¿y la nuestra? ¿y si empezamos a disfrutar y apreciar la belleza que cada edad contempla? Cuidarnos, tener una vida saludable, está bien, pero no perdamos el norte. La vida se va demasiado rápido para tenerle terror al espejo, como diría Maya Angelou: “Debo comprometerme a amarme y respetarme como si mi vida misma dependiera del amor propio y del respeto por mí mismo”.