Mundo
El presidente Rodrigo Paz puso fin en diciembre a una política de subvenciones a la gasolina y al diésel, impulsada por 20 años de gestiones socialistas que le precedieron. El temor de los manifestantes es que el decreto provoque una escalada inflacionaria.
Bolivia importaba carburantes a precios internacionales para venderlos en el mercado interno a pérdida. Esto acabó con sus reservas de divisas y disparó su mayor crisis económica en 40 años.