• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

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Reflexiones

2026: año de oportunidades para el periodismo


Editor
Ricardo Montero

Periodista




A esta situación se debe añadir la acelerada pérdida de confianza que los medios de comunicación están experimentando de parte del público. En este sentido, el Instituto Reuters advirtió a mediados del año pasado que “en la mayoría de los países, los medios tradicionales luchan por conectar con gran parte del público, registrando una baja confianza, una conexión en declive y suscripciones digitales estancadas”.

Es importante tener en cuenta que el uso masivo de redes sociales y plataformas de audio y video está reduciendo aún más la influencia del periodismo institucional, fenómeno que ha dado lugar a un entorno alternativo fragmentado, en el que una amplia variedad de creadores de contenido en podcast, YouTube y TikTok están emergiendo y ganando protagonismo.

De este modo, aumenta la probabilidad de que figuras perjudiciales para la sociedad, como los políticos populistas, eviten con mayor frecuencia la prensa tradicional. En su lugar, recurren a medios partidistas afines o a “personalidades” e “influencers” que, aunque tienen acceso privilegiado, rara vez plantean preguntas difíciles. Además, muchos de estos creadores de contenido suelen difundir desinformación, o incluso, falsedades.

No obstante, el Instituto Reuters subraya que, aunque el panorama para el periodismo es incierto, también está repleto de oportunidades si logra reinventarse. Esto implica que no solo debe adaptarse al cambio, sino que debe insistir en poner la verdad y la transparencia en el centro de su labor, utilizando estos valores como herramientas para recuperar la confianza del público y, de esta manera, contribuir a fortalecer las instituciones democráticas.

En este contexto, la educación en periodismo es crucial, ya que resulta indispensable preparar a las próximas generaciones para que se desenvuelvan con propiedad y eficacia en un entorno donde la inteligencia artificial (IA) y la automatización son cada vez más predominantes.

Los periodistas han dado muestras de una valentía sobresaliente al continuar su labor en zonas de alta violencia, de una notable resilencia al desafiar la desinformación, incluso frente a las narrativas erróneas promovidas por figuras de poder, así como de independencia al informar pese a las presiones de los grupos de poder político, económico o criminal.

Sin embargo, al adentramos en el 2026, el compromiso con la educación, la calidad, la ética y la veracidad se vuelve más crucial que nunca para el periodismo.