Convivir
Con el mayor uso de tecnología, el Instituto Nacional de Rehabilitación reportó que los desórdenes de columna aumentaron de 8.9% en el 2020 a 11.8% en el 2022, lo que confirma el impacto de estos hábitos en la salud postural desde edades tempranas.
Una de las principales consecuencias de este hábito es la llamada ‘joroba tecnológica’, una alteración postural asociada a la flexión constante del cuello y la espalda al usar dispositivos móviles.
Esta mala postura, mantenida por horas, genera una sobrecarga progresiva en la columna vertebral que en edades tempranas puede afectar el crecimiento óseo, la alineación corporal y provocar dolores crónicos en la adultez.
Presión repetitiva
El doctor Julio Armas Mori, médico cirujano especialista en Ortopedia y Traumatología de la clínica Artrauma, explica que el cuello humano está diseñado para soportar entre 4 y 5 kilos en posición neutra, pero al inclinar la cabeza hacia adelante –como ocurre al mirar el celular– la carga puede multiplicarse hasta por cinco.
“En adolescentes, cuyos huesos y músculos aún están en desarrollo, esta presión repetitiva puede generar alteraciones estructurales que no siempre se revierten con el tiempo”, advierte.
Durante las vacaciones, este riesgo se incrementa debido a la falta de horarios, la reducción de actividad física y el uso prolongado de pantallas sin pausas ni supervisión.
A largo plazo, una mala postura sostenida puede derivar en desviaciones de la columna, contracturas musculares, limitación de movilidad y dolores persistentes en cuello, espalda y hombros.
El especialista señala que las vacaciones deben ser un tiempo de descanso y no de deterioro físico, y advierte que un uso responsable de la tecnología y la prevención temprana son claves para evitar daños irreversibles en la columna y proteger la salud de los adolescentes.