• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

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Gigante asiático consolida su presencia en la región

China y América Latina

Beijing se expande en proyectos de infraestructura, minería y materias primas.

Ese puerto, inaugurado en el 2024 para conectar directamente Sudamérica y China, se une a otras iniciativas como fábricas de vehículos en México y Brasil, minas de cobre o hierro en Chile, proyectos ferroviarios en Argentina o las explotaciones de litio en el ‘triángulo’ formado por esos dos países y Bolivia.


De acuerdo con el Ministerio chino de Comercio, la inversión directa del país asiático en América Latina alcanzó en el 2024 los 14,710 millones de dólares. Datos de la Universidad Nacional Autónoma de México muestran que entre el 2010 y el 2019 esta llegada de capital fue casi siete veces superior a la de la década anterior, aunque desde la pandemia el ritmo se ha ralentizado. Ya en el 2011, Jin Liqun, entonces presidente de China Investment Corp (CIC, fondo soberano con unos 1.57 billones de yuanes en activo y el encargado de invertir en mercados extranjeros), mostró su “optimismo” por el crecimiento en América Latina y avanzó que “incrementarán” su inversión en la región, apuntando específicamente a las oportunidades en países como Brasil, Chile o Colombia.

Estados Unidos 

Sin embargo, lo que en un principio fue una búsqueda de nuevos mercados e inversiones fructíferas ahora es visto por Washington como una “amenaza estratégica”, según William Jackson, economista jefe para mercados emergentes de la consultora británica Capital Economics.

En un informe del 2025, el analista opina que la región podría convertirse en el escenario para una reedición, esta vez con China como protagonista, de la doctrina Monroe, mediante la cual 
EE. UU. buscó reducir la influencia europea en el continente americano en el siglo XIX.

Hoja de ruta

Este mismo mes, Beijing publicó una nueva hoja de ruta oficial para América Latina y el Caribe, la tercera de su tipo desde el 2008 y sustituta del plan del 2016, en la que asegura que China y esa región comparten “amplias perspectivas de desarrollo”. Concretamente, las autoridades chinas ven oportunidades de trabajar junto con países latinoamericanos en sectores como inteligencia artificial, telecomunicaciones, energías renovables, hidrógeno, minería o procesamiento de minerales.


Además, el texto mencionó la voluntad de impulsar proyectos en transporte, logística, vivienda, energía eléctrica y desarrollo urbano bajo el paraguas del proyecto chino de infraestructuras de Nuevas Rutas de la Seda, al que se han adherido alrededor de una veintena de países de la región.
También se mencionan iniciativas turísticas; desde hace meses, China exime de visado a visitantes de Argentina, Perú o Chile, y un incremento tanto del uso de monedas locales en transacciones comerciales transfronterizas como del diálogo entre reguladores y bancos centrales.

En ese último punto, Argentina es también un ejemplo del papel financiero de China, acreedor clave gracias a un acuerdo de permuta (swap) de divisas por el equivalente a 18,570 millones de dólares del que este mismo año se renovó un tramo por 5,000 millones.

Además, América Latina es, junto con el sudeste asiático o África, uno de los mercados alternativos más importantes en los que China apoya su comercio exterior ante la guerra arancelaria con Estados Unidos.


Hasta noviembre, mientras las destinadas a EE. UU. caían un 18%, las exportaciones a los países latinoamericanos aumentaron casi un 8 % hasta el equivalente a unos 276,000 millones de dólares, y ya representan una cifra equivalente al 70% de lo que compra la primera potencia mundial desde el gigante asiático.

En las últimas dos décadas, destaca Jackson, las exportaciones chinas a América Latina se han multiplicado casi por once, principalmente por bienes manufacturados –y también, recientemente, por los vehículos eléctricos en mercados como Brasil–, mientras que en el sentido opuesto son ahora 14 veces superiores, con protagonismo para cuatro productos concretos: hierro, cobre, soya y petróleo. Los países con mayor exposición exportadora a China son Chile, Brasil y Perú, todos ellos con una cuota superior al 25% del gigante asiático sobre el total de sus ventas al extranjero, apunta el informe.

Comercio 

Sin embargo, Capital Economics llama a “no exagerar el papel de China” en el comercio con América Latina: “La región exporta tres veces más a EE. UU. que a China. Buena parte de ello se debe a México, pero incluso si quitamos a México de la ecuación, las ventas a EE. UU. no quedan muy por detrás de las destinadas a China”.

Jackson incide en esta idea: “China no ejerce la hegemonía que a menudo se le atribuye en la región. De hecho, en especial para México y Centroamérica, EE. UU. es mucho más importante, y esos países probablemente cederían ante la presión estadounidense para limitar las inversiones chinas y rechazar las importaciones desde China”. 

Una comunidad

En una reunión con los países de la Celac a mediados del año pasado, el presidente Xi Jinping propuso varias iniciativas para “construir una comunidad sino-latinoamericana con un futuro compartido”, como un fondo de 9,200 millones de dólares en créditos para el desarrollo.

“Enfrentada con la corriente de confrontación geopolítica y de bloques, el auge del unilateralismo y el proteccionismo, China desea juntar manos con América Latina”, afirmó. Invocando “la paz global y la estabilidad”, Xi también propuso mayor cooperación en áreas como la infraestructura, la agricultura, la minería, la economía digital o las energías limpias, establecer programas de formación y trabajar con la región en contraterrorismo y lucha contra el crimen organizado. 

El canciller chino, Wang Yi, aseguró que “el mercado gigante de 2,000 millones de personas” que representan China y América Latina brinda motores de crecimiento a ambas partes.