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París, Francia
AFP
Irán es escenario desde el domingo de importantes movilizaciones desencadenadas por el alto costo de vida. Las protestas empezaron con cierres de comercios en Teherán, la capital, pero se extendieron a otros colectivos y regiones.
Al menos seis personas, entre ellas un miembro de las fuerzas de seguridad, murieron el jueves en el marco de las manifestaciones en el oeste del país, indicó la prensa local. Fueron los primeros choques mortales desde el inicio del movimiento de protesta.
Al rescate
“Si Irán dispara y mata violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, Estados Unidos acudirá a su rescate”, escribió Trump el viernes en su plataforma Truth Social. “Estamos preparados y listos para actuar”.
Una declaración que el canciller iraní, Abás Araqchi, tachó de “imprudente y peligrosa”, y avisó que las fuerzas armadas están “atentas” por si se produce cualquier intervención.
Ali Larijani, jefe del principal cuerpo de seguridad de Irán, advirtió que “Trump debería saber que cualquier injerencia estadounidense en este asunto interno equivaldría a desestabilizar toda la región y perjudicar sus intereses”.
Y Ali Shamjani, consejero del líder supremo Ali Jamenei, señaló en la misma plataforma que “cualquier intervención que atente contra la seguridad de Irán bajo cualquier pretexto se enfrentará a una respuesta contundente”.
Entendimiento
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, calificó las protestas de “legítimas” y pidió a sus funcionarios escuchar sus demandas.
“Desde un punto de vista islámico (...), si no resolvemos el problema de los medios de subsistencia de la gente, acabaremos en el infierno”, dijo en un discurso.
Algunos funcionarios, sin embargo, advirtieron que responderán con firmeza ante cualquier inestabilidad.
“La policía distingue claramente entre las demandas legítimas de la población y las acciones destructivas (...) y no permitirá que ningún enemigo transforme las protestas en caos”, señaló en un comunicado.
Razones del descontento
La República Islámica sufre desde hace años un encarecimiento desenfrenado de los productos básicos y una crónica devaluación de su moneda.
En el último año, el rial perdió más de un tercio de su valor frente al dólar, en un contexto de hiperinflación de dos dígitos y asfixia económica por las sanciones internacionales.
Las protestas llegan cuando Irán se encuentra debilitado tras los duros golpes sufridos por sus aliados en Gaza, Líbano y Siria.
También se produce después de que la ONU restableciera las sanciones por su programa nuclear. Esta cuestión envenena las relaciones entre Teherán y las potencias occidentales desde hace años.