• JUEVES 5
  • de marzo de 2026

Editorial

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A mirar lejos y trabajar juntos

El año que comienza nos invita, una vez más, a mirar lejos y a trabajar juntos. Solo así podremos abrir un camino de esperanza, seguridad y prosperidad para los más de 33 millones de peruanos.

La seguridad es hoy la principal preocupación de los peruanos. La criminalidad organizada ha logrado adaptarse a la respuesta de las fuerzas del orden evolucionado para escapar del brazo de la ley. El reto para el nuevo año consistirá en consolidar una estrategia integral de lucha contra la delincuencia que articule a la Policía, el Ministerio Público y el Poder Judicial, reforzando capacidades de inteligencia y prevención. El éxito se medirá no solo en capturas o decomisos, sino también en la tranquilidad que recupere cada familia en su barrio, su emprendimiento y su transporte diario.

El otro gran frente es el económico. Si bien el Perú mantiene fortalezas macroeconómicas, la recuperación aún no se siente por igual en todos los hogares. Impulsar la inversión, destrabar proyectos, promover la formalización y activar sectores con alto potencial resultará clave para generar empleo digno y nuevas oportunidades. No se trata únicamente de crecer: se trata de que ese crecimiento llegue a todos.

No obstante, para avanzar con firmeza se requiere también un compromiso político mayor. En los últimos años, la volatilidad en la presidencia de la República y la constante confrontación entre poderes del Estado han generado incertidumbre y costos sociales y económicos elevados. El Perú necesita un acuerdo político mínimo que garantice estabilidad democrática, reglas claras y respeto irrestricto al orden constitucional. La gobernabilidad no es un beneficio para las autoridades: es un derecho de la ciudadanía que exige instituciones que funcionen.

Cerrar brechas sociales es asimismo un desafío que no puede postergarse. La pandemia evidenció con crudeza desigualdades en salud, educación, vivienda y servicios básicos; muchas de ellas persisten en las zonas más alejadas. Superarlas exige políticas públicas de largo aliento, una gestión eficiente de los recursos y una firme vigilancia ciudadana sobre el uso de cada sol que se invierte. Un país que quiere avanzar no puede permitir que la pobreza toque a la puerta de las nuevas generaciones.

Finalmente, el 2026 será un año electoral. Esa sola condición imprime una responsabilidad mayor a las fuerzas políticas y a las autoridades del sistema electoral. Garantizar elecciones libres y transparentes será vital para preservar la estabilidad democrática. La ciudadanía merece una campaña centrada en propuestas y no en agravios; un debate que recupere la ilusión por la política, no que profundice la confrontación.

El Perú ha demostrado en su historia que es capaz de levantarse en los momentos más difíciles. El año que comienza nos invita, una vez más, a mirar lejos y a trabajar juntos. Solo así podremos abrir un camino de esperanza, seguridad y prosperidad para los más de 33 millones de peruanos que sueñan con un futuro mejor.