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Ciudad del Vaticano
AFP
“Hermanas y hermanos, en este tiempo nuestro sentimos la necesidad de un designio sabio, benévolo y misericordioso, que sea un proyecto libre y liberador, pacífico y fiel”, declaró en su homilía durante el rito de las Primeras Vísperas en la Basílica de San Pedro.
Por contra, el papa advirtió que “otros designios, tanto hoy como en el pasado, envuelven al mundo”.
Conquista
“Son más bien estrategias que apuntan a conquistar mercados, territorios y zonas de influencia. Estrategias armadas, revestidas de discursos hipócritas, de proclamas ideológicas y de falsos motivos religiosos”, alertó ante miles de fieles.
León XIV, elegido pontífice en mayo pasado tras el fallecimiento de Francisco, ha presidido en el templo vaticano por primera vez el último acto del 2025, en la que tradicionalmente se entona el himno del tedeum en señal de agradecimiento por el año transcurrido.
La lectura durante el rito de la Carta de San Pablo a los Gálatas, en la que anuncia la plenitud del tiempo con el nacimiento del Hijo de Dios, inspiró al pontífice para atisbar un “designio grande y misterioso”, divino, que sustenta toda la historia humana.
“Dios ama esperar con el corazón de los pequeños, implicándolos en su designio de salvación. Cuanto más bello es el designio, tanto mayor es la esperanza. El mundo avanza así, impulsado por la esperanza de tantas personas sencillas, desconocidas pero no para Dios, que a pesar de todo creen en un mañana mejor”, sostuvo.
Nuevo mundo
Al respecto, aludió al Jubileo, el Año Santo abierto por su antecesor Francisco y que él mismo clausuró el 6 de enero tras haber atraído a Roma a decenas de millones de peregrinos de todo el planeta en busca de indulgencia en el umbral de la Puerta Santa.
Este evento, dijo, “es la señal de un mundo nuevo, reconciliado y renovado según el diseño de Dios”, y agradeció a aquellos que se han involucrado en su organización, unas palabras escuchadas por el alcalde romano, Roberto Gualtieri, sentado en primera fila.
Visita al pesebre
El papa llegó a la Plaza de San Pedro para cumplir con la tradición de visitar el Portal de Belén ahí instalado.
Le recibió la monja Raffaella Petrini, primera mujer al frente de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano, y una banda de la Guardia Suiza interpretando villancicos.
León XIV pudo apreciar las figuras del Portal y llegó a subir unos escalones de la representación para meterse entre sus figuras, de tamaño humano, y observarlas con mayor detalle.
Después, el papa saludó a los fieles sorprendidos por su presencia en una gélida plaza,estrechándoles la mano o bendiciéndoles, y muchos le hablaban en español, sabedores de su nacionalidad peruana tras sus años de misionero y obispo allí.