Opinión
Profesor de filosofía y presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía
Le han dado el conocido premio Princesa de Asturias en Comunicación y Humanidades 2025 al filósofo surcoreano, con residencia en Alemania, Byung-Chul Han y las razones dadas por el jurado rezan: “Su obra revela una capacidad extraordinaria para comunicar de forma precisa y directa nuevas ideas en las que se recogen tradiciones filosóficas de Oriente y Occidente”. Y, además: “El análisis de Han resulta sumamente fértil y proporciona explicaciones sobre cuestiones como la deshumanización, la digitalización y el aislamiento de las personas”.
Lo interesante y valioso es que reconozcan a un filósofo que se entiende critica las contradicciones y sucesos contemporáneos. Un acusador público y de mucho éxito editorial de las paradojas de la modernidad. El asunto, una vez más en este tipo de coronaciones, es que se estimula a una forma de autolegitimación cultural. Es obvio que los europeos se reconocen en las tesis de Han, incluso por su apelación constante tanto a la peligrosa metafísica heideggeriana como a la seductora tradición intelectual francesa.
Es que en realidad se suele generalizar las cualidades engañosamente universales de la humanidad, como si lo que le sucede a los europeos nos sucede a todo el resto del género humano. La ya cuestionada tesis de que Europa se mira a sí misma con altivez y, desde una operación ideológica de inferencia global, supone que todos o, la mayoría, tienen la misma situación social y parecidas condiciones de vida. Antes, como es sabido, sirvió mucho para los procedimientos de expansión colonial durante siglos y la eficacia de control de recursos a través de maniobras teóricas de justificación.
Por eso, lo que denuncia Byung-Chul Han con agudeza y fervor transnacional desde su jardín epicúreo en Berlín es parcialmente verdad en tanto se entienda que sucede ello a un parte, a una fracción, a un colectivo cultural con perfiles determinados y autorreconocidos como la sociedad del cansancio, en sus términos de ensayista de frases cortas y nietzcheanas.
¿Se le puede hablar a las sociedades latinoamericanas sobre el vacío existencial cuando millones de personas siguen buscando cada día cómo sobrevivir? Byung Chul Han anima en forma irresponsable y con un júbilo insensato a los estudiantes a “no asistir a clases”.¿Sabe que en América Latina la educación formal es el único camino para romper los históricos círculos de pobreza y que miles de niños y jóvenes tienen que dejar las escuelas porque carecen de los recursos para sostenerse?
El error conceptual principal de este tipo de pensadores es que asumen que sus diagnósticos personales y locales son desplegables a todo el planeta. Es evidentemente difícil, salvo para una élite ya cubierta, imaginar que las preocupaciones metafísicas, sobre el futuro del ser y sus variantes, sea la principal preocupación de los latinoamericanos.